21 junio 2008

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

Con tres coches cubrimos los 150km hasta la frontera de EAU; el segundo hombre que nos llevó fue muy amable, nos regaló paquetes de patatas fritas, llevaba sacos llenos de ellas; debía de tener una tienda en una villa.
El último coche era alucinante, fuimos a toda velocidad, y nos dejó en el mismo control policial; al cruzar la frontera aprovechamos en “tierra de nadie” a coger unos dátiles de las palmeras, que estaban cargadas de ellos.

Lo mas interesante del control policial de Emiratos, fue el escáner de ojo que te hacen para estar registrado en el país…pero todo en general es muy fácil, a los españoles les colocan un sello gratuito por 60 días, claro que si estamos 2 meses en Emiratos acabamos arruinados económicamente.


Una vez en el país estaba Daniel esperándonos; Daniel es un miembro de HC, es americano pero lleva aquí 6 años trabajando de profesor de inglés.
Desde el momento que nos conocimos hicimos una gran amistad, nos comentó que él viajó mucho y lo ayudaron mucho, por eso ahora quiere responder igual que como a él lo trataron. En todo el tiempo que estuvimos con él fue como un padre para nosotros, dándonos TODO, y más.
Para empezar, nos dijo: de donde venís, seguro que hace mucho que no coméis cerdo, (era cierto); así que lo primero que hizo fue ir a la tienda especializada donde venden cerdo, para comprar un kilo de jamón york!!, nunca hemos saboreado tanto estas preciadas delicias.
Para no liarnos mucho después, desde ahora ya decimos que todo lo que podamos contar sobre Daniel se queda muy corto; ante la imposibilidad de encontrar miembros del club en Dubai o Abu Dhabi; él nos dio la posibilidad de pasar todo el tiempo en su casa, yendo y viniendo de estas dos ciudades; pero no sólo eso, él mismo nos llevó casi cada día en su coche, 160km de ida y otros tantos de vuelta.

La primera noche fue genial, vinieron dos amigos suyos, Joe (EEUU) y Jane (Filipinas), y lo pasamos en grande todos, tomamos alcohol también; aunque es un país musulmán, estas cosas están permitidas, siempre y cuando no seas musulmán, lo hagas en tu casa; y lo compres en unas tiendas que parecen clandestinas.

Esto no quiere decir que Emiratos Arabes Unidos (EAU), sea más liberal; es mucho más conservador que su vecino Omán, a excepción de Dubai o Abu Dhabi son ciudades más abiertas por la gran cantidad de inmigrantes de todo el mundo que trabajan allí.

Eso es otro asunto a parte; el 80% de la población de EAU, son inmigrantes, de ese 80, un 90% son hindúes. Los habitantes locales no trabajan son dueños de todo, muchos descendientes de grandes familias que ya tienen la vida solucionada según nacieron.
El país es muy rico, el petróleo ha hecho que en un desierto sin vida se construyan ciudades futuristas en estos últimos 30 años. Daniel aún se sorprende cuando va a Dubai, pues hace 6 años cuando vino aquí a vivir, no existían la mayoría de los rascacielos y grandes centros comerciales.
También se dice de Emiratos, que aquí se encuentran un 25% del total de grúas (de construcción) que hay en el mundo…podría ser…

Bueno, la ciudad que usamos de “base” en casa de Daniel, es Al-Ain; es grande, bien cuidada, es como cualquier ciudad europea residencial. Está llena de grandes superficies comerciales, al igual que todo el país; esto es una de las pocas atracciones que hay en EAU, los comercios, las compras…
A parte de eso, Al-Ain es conocida como “la ciudad verde”, cuenta con numerosos oasis, pero no son suficientes, lo que están haciendo aquí es increíble.
Donde antes había desierto están construyendo parques verdes, con césped, plantas, fuentes, canales de agua para ir en barca…y es que con el dinero del petróleo se puede hacer lo que se quiera. Saliendo de Al-Ain todo es desierto, un extenso mar de dunas interminable.


La temperatura para esta época es anormal, la gente dice que es el tiempo que hace en invierno, alrededor de 35ºC, aunque los últimos días ya nos subió hasta 46ºC; lo peor de esta época es que hay mucho polvo en el ambiente, no hemos tenido días realmente claros, siempre había neblina que dificulta la visión a larga distancia. Y todas las fotos son un desastre.

Nuestro principal objetivo en este país, son las dichosas visas; tuvimos que esperar al domingo, primer día laborable. El destino era: consulado de Irán en Dubai; Daniel nos dio consejos e instrucciones muy valiosas para obtener esa visa; como el aspecto físico, es algo importantísimo, por eso hice algo que no hacía durante muchos años, y fue ponerme un traje con corbata y todo, sin afeitar porque aquí es muy importante que hombre tenga algo de bello en la cara, y la carpeta con todos los documentos imprimidos y rellenos con el ordenador.


Y así nos presentamos en la caótica mega-ciudad de Dubai. Conducir es un caos porque la ciudad crece a tal velocidad que absolutamente todo está en obras; había que guiar a Daniel con un mapa, imposible, nada coincidía. Cuando la encontramos, nos dicen que está cerrada, que la han trasladado; de todas formas, el consulado pakistaní estaba allí y nos acercamos para que nos dijeran lo imposible que es hacer esa visa sin tener la residencia aquí.
Conseguimos localizar el consulado, donde había muchísima gente y teníamos nervios por ver qué pasaba pues no teníamos otra opción, el siguiente país es Irán, si no obteníamos la visa no sabíamos que podíamos hacer.
Parece que el traje hizo efecto, el hombre no fue muy amable, pero al tener todo tan bien preparado, María con el pelo cubierto, etc…sólo hizo unas pocas preguntas y aunque pedimos 2 meses, nos dio un mes; con eso ya nos valía. Es la visa más cara que hemos pagado hasta ahora, 83€, nada más y nada menos…
El problema es que debíamos recogerla al día siguiente, teniendo que volver desde Al-Ain.
Daniel nos invitó a una exquisita comida en un restaurante moderno de diseño, y luego nos llevó a ver un poco la ciudad en coche, hemos sido muy afortunados pues Dubai es enorme y no existe servicio de autobuses urbanos; no es necesario porque todo el mundo tiene coche, o si no, tiene suficiente dinero como para pagar los caros taxis.
Por las calles es normal, ver algún Mustang, Ferrari, Lamborgini, o cochazos de extrañas marcas que son desconocidos para nosotros; los coches normales del día a día de la gente son Mercedes, BMW y de esa gama. Pero lo más increíble de todo esto, es que la gente local tiene tanto dinero, que no saben en dar, y lo que hacen es comprar matriculas por precios astronómicos; por ejemplo, cuantos menos números tenga la matricula, y más fácil sea (capicúa…) más dinero cuesta, pero hablamos de millones de dólares!!, se gastan más en una matrícula que ponga el numero 5, por ejemplo, que en el súper cochazo de lujo que tienen.
El dinero que poseen les permite conducir de una manera agresiva, muy deprisa… ya que no tienen problema en pagar una multa cada día si hace falta; esto provoca multitud de accidentes mortales en carreteras.

Lo que más nos llama la atención de aquí, es la ciudad en sí; es el paraíso de las extravagancias; hoteles como el famoso Bajr-Al Arab construido en el mar, islas artificiales en forma de palmera de dimensiones extraordinarias; la última que están construyendo es un mapa del mundo con islas artificiales en el Golfo Pérsico, donde cada uno podrá comprar su isla; y el próximo proyecto son hoteles bajo el mar desde donde se podrá ver la fauna marina alrededor de tu habitación; todo ello para gente de alto nivel económico, por supuesto.


Lo más común tierra a dentro, son los rascacielos que poco a poco van inundando la ciudad, la mayoría de ellos están aún en construcción, como la futura torre más alta del mundo.


Cuando volvimos al día siguiente a por la visa quisimos dejar solucionado el cómo ir a Irán; vuelo o barco es básicamente el mismo precio, pero a nosotros nos tira mas el barco por la cosa de seguir viajando por tierra; claro, más lio, porque aquí la gente no se lo piensa dos veces, volar es mucho más rápido; solamente hay una compañía marítima y es muy difícil arreglar el tema para comprar los ticket, al final nos fuimos con las manos vacías.

Daniel nos invitó a comer en un restaurante muy bueno, dentro de un original centro comercial construido por italianos, y donde parecía que estábamos metidos en un cuento.


Obtener una visa para Pakistán lo teníamos descartado, pero de todas formas queríamos visitar la capital de EAU, Abu Dhabi; claro que ya que íbamos nos cogía de paso la embajada pakistaní y por probar no perdíamos nada. Nos atendió un hombre muy simpático, que no nos puso ninguna pega, todo estaba bien, hasta que nos dijo: -volver mañana que hoy está cerrado; ¡era una gran esperanza! Pero seguido añadió: -traerme una carta de vuestra embajada también…
Nos volvió a dar el bajón, pero teníamos de nuevo una puerta entreabierta; así que fuimos a la embajada de España. Hay que decir que sin la ayuda de Daniel todo esto habría sido imposible, pues él nos llevó en coche por la ciudad siempre atendiéndonos y ayudándonos en todo.
Abu Dhabi esta construido en una isla gigantesca unida a tierra por tres puentes; es menos impresionante que Dubai, pero no deja de ser una ciudad súper moderna, lo bueno es que esta más organizada, no hay tantas obras, pero claro no hay espacio para construir más, lo que hacen ahora es construir en el mar, hacer islas artificiales con proyectos de edificios futuristas, y expandirse también hacia el desierto.
Esto hizo fácil guiarse con el mapa, para poder llegar a la embajada española que como siempre, está en el peor sitio, en pleno centro. Íbamos muy tarde con el tiempo justo, aun así nos recibieron como habitualmente, excelentemente; todos quisieron ayudarnos, salió el embajador, su secretaria (de Cantabria), nos dieron dulces, y nos dieron todo lo que queríamos.
La carta que tantas veces nos habían denegado, que tantas rompeduras de cabeza nos había dado, cuando habíamos perdido toda esperanza; y ellos nos la concedieron; parece una tontería pero para nosotros fue algo emocionante; se nos acababa de abrir la puerta por completo para viajar a Pakistán como queríamos y seguir nuestro camino a India.


De nuevo Daniel nos llevó en coche para ver la ciudad, cerca del mar había grandes hoteles; hoteles que de antes tenían su playa, ahora los separan del mar montones de carreteras y jardines debido a lo que están construyendo mar a dentro.
Las grandes superficies comerciales siguen siendo lo más importante, fuimos a una donde tenían una pista de esquí, en ese momento estaba en mantenimiento y estaban fabricando montones de nieve. Es el país de las extravagancias sin duda, han hecho que un desierto, puedas practicar esquí, pasear entre verdes jardines, tomar una canoa por un canal de agua…


Aquí hacer una foto a la gente como pedírselo a alguien por la calle en España; no es común; pero no podíamos irnos sin un recuerdo de la gente local, todos los hombres “emiratíes” visten igual, con la túnica blanca y pañuelo blanco en la cabeza.


Al día siguiente obtuvimos en 20 minutos, lo que llevábamos buscando durante meses, fue emocionante…


Tras unos días más en Al-Ain, estamos listos para cruzar en barco a Irán, supuestamente en un par de días, aún no tenemos ticket, así que esperamos que vaya bien.
Mientras; seguimos disfrutando de la compañía de Daniel con sus exquisitas comidas…


Nuestro barco salía tan temprano que tuvimos que pasar la noche anterior en Sharjah. Sharjah es uno de los siete emiratos que compone los EAU; tres de ellos Dubai, Sharjah y Ajman son ciudades que han crecido tanto que están unidas por completo.
Lo primero solucionamos en Dubai la compra del ticket del barco, y pudimos ver la ciudad mejor porque había menos suciedad en el ambiente.



Después fuimos a Sharjah donde encontramos al socio de Daniel, Imad quién nos ofreció su casa para pasar la noche; fuimos afortunados porque pensábamos dormir en el mismo puerto.
En éste emirato está prohibido todo; el alcohol, tabaco…por eso por la noche fuimos al emirato de Ajman, a tomarnos algo para despedir el país.



Nuestro barco salía tan temprano que tuvimos que pasar la noche anterior en Sharjah. Sharjah es uno de los siete emiratos que compone los EAU; tres de ellos Dubai, Sharjah y Ajman son ciudades que han crecido tanto que están unidas por completo.
Lo primero solucionamos en Dubai la compra del ticket del barco, y pudimos ver la ciudad mejor porque había menos suciedad en el ambiente.



Después fuimos a Sharjah donde encontramos al socio de Daniel, Imad quién nos ofreció su casa para pasar la noche; fuimos afortunados porque pensábamos dormir en el mismo puerto.
En éste emirato está prohibido todo; el alcohol, tabaco…por eso por la noche fuimos al emirato de Ajman, a tomarnos algo para despedir el país.

12 junio 2008

COSTA ESTE; TIWI Y RAS AL-HADD

Dejamos Muscat el primer día del fin de semana (jueves), y Susan nos acompañó hasta un valle muy especial en la carretera a Sur; ella tiene allí algunos contactos con los que quedó para que nos alojaran por una noche.
La autopista costera está aún sin terminar, así que viajamos por varias pistas muy cerca del mar, (mucho más bonito), y así hasta llegar a la pequeña villa pesquera de Tiwi.




Al llegar no encontramos al amigo de Susan, pero como ella conocía el camino nos adentramos en el Valle de Sha Shab; uno de los lugares más alucinantes que hemos visto en el viaje.
Durante una hora de caminata siguiendo el rio que llega de las montañas, y riega las palmeras cargadas de dátiles; llegamos a una “piscina” entre las rocas del cañón, aquí nos metimos y continuamos nadando hasta otra piscina, y así hasta una tercera, al final el cañón se cerraba dejando un pequeño hueco donde sólo entraba la cabeza. Con el cuerpo sumergido cruzamos el pasadizo, ¡donde sólo entraban nuestras cabezas!, un lugar increíble. Y de repente llegamos a una especie de cueva; con luz del exterior, y en dicha cueva había una última piscina alimentada por una cascada dentro de la misma cueva. La verdad es que es difícil describir un lugar así, mejor ponemos las fotos.


Hasta aquí nos acompañó un chico, Hussein, que resultó ser amigo, del amigo de Susan; y como este último no podía alojarnos en su casa; Hussein se hizo cargo de nosotros llevándonos a casa con sus padres, hermano y 7 hermanas; no es una familia numerosa, es una familia normal en Omán.

Estos nos prepararon una cena muy rica y pasamos un rato con ellos, intentado comunicarnos con gestos y cuatro palabrillas en árabe. Las mujeres, al igual que en Yemen, siguen sin gustarlas las fotos, pero vamos a poner una foto que hemos “robado” de Susan; ya que merece la pena ver los vestidos tan originales que llevan.


La ciudad más grande de la costa este, es Sur; desde Tiwi tan sólo son 40km y una vez en la ruta un coche paró a “ayudarnos” El hombre venía con su mujer y 4 hijos, y orgulloso nos contaba que tenía 9 hijos en total y la mujer estaba embarazada del décimo.
Nunca nos habían pedido dinero en Omán, y todo fue bien hasta que escuché al hijo mayor diciendo al padre números en inglés (el padre no hablaba nada de inglés), ahí me mosqueé y ¡justo!, al llegar a Sur, nos dijo: -100 Rial. ¡Así! como algo normal… 160€ por 40km que él tenía que recorrer de todas formas. Nos entró la risa y por supuesto nos marchamos sonrientes dando las gracias y haciendo como que no entendíamos lo que nos estaban diciendo; aquí son muy pacíficos y también marcharon sin insistir mucho.

En Sur tuvimos un bonito encuentro con una chica de HC; Beatriz, una portuguesa que vive en Omán con su marido Claide (Francia)
Tienen una casa muy bonita junto a la playa, y con ellos estuvimos tres maravillosos días donde nos trataron como a reyes. Ellos se dedican a viajar mientras trabajan por diferentes países del mundo, asentándose alrededor de un año en cada lugar; su último destino fue Méjico; muy bueno para nosotros pues ambos hablaban perfecto español.


En Sur lo más bonito es el paseo de la playa y la bahía con los barcos de madera de los pescadores. La bahía esta casi cerrada por completo, en la parte que da al mar, tan sólo están separadas una parte de la otra por un canal de 100 metros de anchura. El día que fuimos a cruzar con el barco al otro lado, un hombre en la ciudad nos ofreció su ayuda; como hace tanto calor aquí la gente se ayuda para que nadie este caminando bajo tanta temperatura; éste hombre nos llevó al puerto, pero no había barco hasta dentro de 2 horas, así que se ofreció a llevarnos por carretera 10km rodeando toda la bahía.


De aquí seguido nos encaminamos al extremo este de la Península Arábiga; seguimos viajando a dedo, aquí es una maravilla, los coches paran por sí solos. En el camino vimos los destrozos del ciclón de hace un año; árboles arrancados de raíz como si se tratasen de una pequeña planta, esparcidos por todas partes; y trozos de carretera que desaparecieron sin más.

El lugar al que vamos se llama Ras Al Hadd; es uno de los lugares más famosos por el acercamiento cada noche de tortugas gigantes que vienen a desovar a la playa; las tortugas más viejas llegan a pesar una tonelada, claro que nosotros no llegamos a verlas de tal magnitud.
El lugar turístico para ver las tortugas esta a 50km al sur de aquí, donde se ha de pagar por ir con un grupo… Nosotros, gracias a los consejos de Beatriz, fuimos a éste otro lugar público y estuvimos solos en la playa completamente.
Pasamos la tarde en la playa frente al mar esperando la noche; y justo al oscurecer, la primera tortuga apareció frente a nosotros, fue una gran casualidad, pero éste animal es tan sensible y miedoso que al vernos regresó al mar, para salir de nuevo unos metros más lejos. Más tarde otras tortugas comenzaron a salir alrededor nuestro; pero la experiencia del día fue cuando una se fue acercando a nosotros; nos tumbamos inmóviles y la tortuga se acerco a 50cm de nuestras caras, un momento indescriptible. Una tortuga de quizá 500kg frente a nuestras caras; fue sorprendente que no se asustó; lo que hizo fue rodearnos y seguir su camino a la playa.
Con mucho cuidado seguimos a alguna tortuga, siempre sin que nos viesen, por detrás de ellas, como es un animal muy torpe y lento no hay problema. Y así vimos como algunas de ellas comenzaron a girar y a lanzar arena con las aletas haciendo un agujero; el proceso es muy muy lento, y tras terminar, la tortuga coloca sus huevos que eclosionarán 40 días más tarde.
La parte “mala” es que quien quiera ver esto tiene que venir aquí, pues no tenemos ninguna foto. No se puede hacer fotos con flash porque como hemos dicho, el animal es muy sensible y puede dejar de venir aquí; y la oscuridad es tal que las fotos no salen; hicimos alguna pero editándolas un poco, más que tortugas parece algún efecto OVNI.
Por otra parte, nosotros que venimos de fuera lo respetamos, pero los omaníes no tienen ningún cuidado, y pasaban por la playa con coches, muchas veces a punto de atropellar alguna tortuga, y seguramente matando alguna pequeña tortuga que acabe de salir del huevo.
La única foto que puede dar una idea del tamaño del animal es ésta que tomamos al llegar; es uno de los múltiples huecos que las tortugas habían hecho la noche anterior.
Si se aprecia bien, detrás se ven unas rodadas que parecen de un gran tractor, pues no; son las marcas que dejan las tortugas al caminar, y que tiene un ancho de cerca de un metro.
Beatriz nos hizo el gran favor de venir por la noche a buscarnos sin tener la necesidad de dormir en la playa, ésta pareja ha sido increíble!


Para terminar Omán nos fuimos prácticamente de punta a punta (de la zona norte) 550km a dedo, 10 vehículos, 7 horas; gente diferente e interesante, unos que nos invitan a algo, otros que nos llevan a hacer unos recados, unos que paran a rezar…y así llegamos a Ibri donde nos reencontramos con Antonio quien no tuvo problema en alojarnos por una noche antes de irnos a los Emiratos Árabes Unidos.


05 junio 2008

MUSCAT

Muscat es una ciudad muy moderna y limpia, no tiene mucho atractivo turístico, es más bien una ciudad para vivir; con grandes mansiones y coches lujosos; gracias a Susan conocimos a mucha gente, tanto de aquí, como extranjeros que trabajan en Omán, todos ellos muy contentos de vivir en Muscat.



La gente hace la vida en la calle, ir de restaurante todos los días es algo muy barato que se lo puede permitir cualquiera con un trabajo medianamente normal.
Lo más difícil de soportar son las altas temperaturas; si alguien quiere venir a Omán, que no lo haga en verano; estos días se han registrado temperaturas de 51º C

Nuestras visitas a las embajadas no fueron nada satisfactorias; veníamos con idea de hacerlo todo y de tres embajadas, las tres fallidas.
En la de Irán no fueron nada amables, mi pasaporte estaba un poco roto del trote que ha llevado, y María fue sin cubrirse el pelo, todo esto restó puntos. Finalmente decían de darnos una visa de 2 semanas por 50€, se les fue mucho…lo posponemos a Emiratos.
La de India estaba muy bien organizada, debido a la multitud de hindús en el país, tuvimos una larga espera, en la que aprovechamos a ir a un banco a sacar dinero para pagar la visa; y lo que son las casualidades… de regreso nos encontramos con Michael, el egipcio que nos cogió a dedo días atrás en Nizwa.
Sabemos que si ya se ha estado en India nos pueden dar una visa de un año, pero aquí nos dijeron que no, sólo 6 meses, y además tardaba una semana; otra visa que descartamos.

La más compleja es la de Pakistán; en su búsqueda nos ocurrió algo curioso de nuevo; preguntando a la gente donde estaba, estos preguntaban a otros por la calle, y casualmente encontramos un hombre que trabajaba en la embajada pakistaní que nos llevó en coche hasta ella. A éste hombre le caímos bien y quiso ayudarnos en todo lo que pudo.
Normalmente exigen tener residencia en el país para expedir una visa, pero ellos nos hicieron un favor; si le llevábamos una carta de nuestra embajada, nos la darían.
Pasamos 4 horas en la embajada española para hablar con el cónsul, quien nos dijo que no podía darnos dicha carta porque el ministerio de exteriores español no recomienda viajar a éste país; nosotros lo entendemos pero nos ha dolido bastante, pues tendremos que tomar el primer vuelo del viaje.

Vayas donde vayas la ciudad sorprende porque esta perfecta, muchísimo lujo; pero más sorprende todavía el saber, que en Omán hace 30 años, la gente se movía en burros por carreteras sin pavimentar; y gracias al nuevo Sultán, el país ha girado completamente.
Dicho Sultán, (es como el rey, pero tiene todo el poder; haciendo las leyes, etc…) es muy querido en la población, y no es para menos; hace 1 año exactamente, un ciclón devastó Muscat, pero como nadie sabe de Omán, esto no se ve en las noticias; hemos visto fotos y es impresionante como quedo la ciudad, la mitad de ella sumergida, coches, casas destrozadas; el Sultán pagó todos los daños a todas las personas.

El principal problema de esta ciudad para nosotros es el transporte público; aquí todos tienen coche, y si no, se van en taxi; el taxi no es muy caro, pero lo de siempre, nosotros no podemos ir en taxi para acá y para allá. Los autobuses de ciudad no existen; el único sistema económico son unos pequeños minibuses que se mueven por la arteria principal de la ciudad, pero que nunca sabes cuándo va a pasar uno ni a donde va; y para cogerlos se ha de andar un montón.

De ésta forma conseguimos llegar hasta la otra punta de la ciudad, Mutrah, donde hay un bonito y tranquilo paseo por la costa. En Mutrah hay un mercado con cosas típicas de aquí, todo ordenado y curioso, al contrario que otros países árabes; luego está la mezquita iraní; y caminando hasta la ciudad vieja, encontramos muchísimos fuertes en las cumbres de las colinas.




Regresando no encontrábamos minibuses; pero un conductor hindú se apiadó de nosotros cuando caminábamos exhaustos por el calor; el hombre nos mandó subir rápido a su coche, el termómetro marcaba 47ºC; para habernos dado algo…

Otro lugar muy especial es la mezquita del Sultán, una obra multimillonaria, en sus jardines no hay una hierba que sobresalga, todo está impecable. Aunque no nos dejaban entrar ni al patio, nos colamos un momento para tirar alguna foto.


Tampoco faltó un baño en las cálidas aguas omaníes…




Un par de días antes de irnos fuimos invitados a través de Madfoodh, (un chico de CS) a una barbacoa de su amiga, Karen. Según llegamos nos dio un plato y nos dijo: vosotros que sois mochileros, llenaros el plato hasta arriba todo lo que podáis y repetir tantas veces como queráis; y cerveza fría en la nevera.
Nos lo pasamos en grande, conocimos mucha gente interesante, de Inglaterra, Irlanda, Australia, Francia, Alemania… todos querían que les contásemos nuestro viaje, fue una noche muy muy buena.


El alemán hizo una actuación de música donde todos los sonidos que producía lo hacía con su cuerpo; golpeándose los papos, dientes, rodillas…muy curioso. Y la mujer francesa nos enseñó sus curiosas esculturas, realizadas con todo lo que se encuentra que la mar arrastra a la playa; si uno se fija bien se ven conchas, boyas, cuerdas, una escoba…fue muy interesante.


La última noche en la ciudad la pasamos como hacía mucho que no lo hacíamos; Susan, quien tiene un excelente gusto musical, nos llevó a algunos pub a tomar algo y ver música en vivo; pero el último ellos fue muy curioso. La música no era mala, tocaron temas de rock y metal; lo interesante eran los tíos de seguridad quienes desde el escenario controlaban que nadie hiciera gestos obscenos como agarrarse o darse un beso…


Hemos vuelto a hacer recorte de peso, los sacos de plumas hace tiempo que no los usamos, y menos ahora con 50 grados, entre los sacos y otras cosas hemos dejado otros 5 kilos que nuestras espaldas agradecerán, ahora estamos mucho mas cómodos, con una mochila bastante pequeña.