08 diciembre 2009

ANGKOR

Desde Phnom Penh vamos en autobús hasta el otro extremo del país; no lejos de Tailandia, donde se encuentra la pequeña ciudad de Siem Reap; aquí nos volvemos a reencontrar con mis padres quienes vienen desde Bangkok; la verdad es que es el mejor momento para vernos, tras el suceso de Sihanoukville, y así cambiar un poco de aires y olvidar toda la historia. Como siempre, trajeron cosas de por allí y entre ellas mi cámara de fotos vieja (la que robaron fue una nueva adquirida en Shanghai).

Pasamos unos cuantos días en Siem Reap, quizá demasiados, pero lo único que queríamos era charlar todos juntos, ir a comer a algún sitio mejor de lo que normalmente hacemos… En el centro hay una calle llamada “Alley” o “Pub Street” la cual nos sorprendió por la cantidad de turismo extranjero, desde hacía mucho tiempo no veíamos tantos occidentales juntos.
La oferta de masajes es muy amplia, entre ellos hay un masaje de pies muy curioso, el cual lo hacen pequeños peces que comen las pieles muertas y según María y Marian (quienes lo probaron), está bastante divertido.


También visitamos un par de tranquilos templos khmer por la ciudad…



Y los diferentes mercados de artesanías, de fruta, verduras…



Y así hasta que por fin nos decidimos a ver la gran joya del lugar, los templos de Angkor; fruto de una de las civilizaciones más poderosas del Sudeste Asiático entre los siglos IX y XV; de gran influencia hindú, con templos dedicados a Visnú o a Shiva (gran cantidad de “Linga”) y otros templos mas tardíos de religión budista.

Para la visita de éstos templos se requiere tiempo porque el recinto es enorme, por eso la posibilidad de comprar tickets para un día, tres días, o una semana; los precios no son bajos por lo que nosotros tomamos el de un día por 20US$ cada uno.
Debido a la imposibilidad de recorrerlo en bicicleta por el golpe de mi pierna, la mejor opción era alquilar un tuk-tuk para todo el día, así que contactamos con Sokhom, un amigo de Jau-Ruey, la chica canadiense que conocimos en China; éste por 15 US$ nos llevó a los cuatro durante todo el día.

Aparte de otros templos khmer visitados, la influencia india en Angkor es claramente visible; pero personalmente no es la arquitectura de estos templos lo más impresionante, sino el poder de la naturaleza; una espesa selva que poco a poco ha ido engullendo los santuarios y palacios de piedra construidos hace cientos de años; a continuación colocamos algunas fotos de los lugares más llamativos que visitamos en el recinto.

“Angkor Thom”, es una ciudad fortificada dentro de Angkor, ésta ocupa una superficie de 10km cuadrados y tiene cuatro entradas principales; nosotros entramos por la puerta sur a la que se accede por un puente sobre el foso, el cual tiene dos balaustradas en forma de “Naga”, uno de los símbolos de Angkor representado por una serpiente de varias cabezas con una larga cola sostenida por multitud dioses.



En el mismo centro de Angkor Thom se halla el “Bayon” un lugar increíble; su función es desconocida, se trata de un lugar de dos plantas, todo de piedra y lleno de estrechos pasillos donde alrededor se alzan 54 torres con cuatro rostros en cada una de ellas; una de las míticas imágenes de Angkor. En todo el perímetro de Bayon, hay relieves que cuentan las numerosas batallas habidas para proteger y reconquistar Angkor.



Más al norte está la “Terraza de los Elefantes”; lugar donde se celebraban ceremonias ante la multitud; 350 metros de piedras talladas con elefantes, garudas, leones, escalinatas…



Junto a ésta última más al norte está la “Terraza del Rey Leproso”; pequeña pero con unas tallas impresionantes, sobre todo las que se encuentran dentro de la terraza en un estrecho pasadizo que estuvo oculto durante cientos de años.



El “Preah Khan” es otro enorme complejo lleno de pasadizos; algunos de ellos están derrumbados por lo que se puede ver los sistemas de construcción que utilizaban. Parece increíble ver aún en pie muchos de los pasadizos, viendo los techos construidos con piedras superpuestas una sobre otra.
En la puerta este, vimos los primeros árboles que literalmente están comiendo los templos como escribí al comienzo; parece mentira como estos gigantes troncos han nacido sobre los techos de piedra para luego echar enormes raíces que bajan por el templo hasta la tierra.



El “Preah Neak Pean” es un templo budista situado en el centro de un lago.


“Ta Som” también es budista y aunque el templo en si no era impresionante; sí lo era el árbol al final del mismo, el cual estrangula la puerta del templo por completo.



En Angkor se construyeron grandes proyectos de irrigación, grandes reservas de agua llamadas “Baray” las cuales tenían kilómetros de largo y ancho, todo ello construido a mano; la falta de agua en estas reservas fue uno de los detonantes para la caída de Angkor. Actualmente el Baray oriental está seco, y en el centro de él se encuentra el “Mebon Oriental” otro templo hindú con varios sepulcros y situado en una pequeña colina; desde arriba hay una buena perspectiva para hacerse una idea de dónde está metido Angkor; realmente en mitad de la jungla.



“Ta Prohm” es uno de los templos que ha sido totalmente engullido por la selva; los pasadizos están en bastante mal estado pero las enormes raíces atrapando las puertas, columnas, techos… es una imagen impresionante; el templo ya es súper conocido por la grabación del final de la primera película de “Tomb Rider”



El último templo que visitamos es el templo más grande de todos, y uno de los más famosos, “Angkor Wat” que significa “Templo Angkor”. Es una estructura simétrica, perfecta, con estanques de flores de loto en su interior; en el centro de todo están las torres en un complejo más pequeño rodeadas de murales completamente llenos de relieves que cuentan toda la historia; entre ellos hay unas imágenes de torturas brutales, se dice que los “khmer rojos” se basaron en ellas para realizar parte de las brutalidades cometidas hace 34 años. Son muy abundantes las imágenes de “apsaras” (ángeles celestiales femeninas) que ya vimos en algún templo de China.



Para terminar en Siem Reap, acompañado de una buena cena, vimos una Danza Khmer donde las chicas realizan unos movimientos muy muy lentos, gesticulando mucho con las manos.

28 noviembre 2009

CAMBOYA... "EL ASALTO"

A tan sólo 5km de Ha Tien está el puesto fronterizo vietnamita. Siempre estamos preocupados por el espacio en nuestros pasaportes, pues a los policías les encanta sellar en el centro de las hojas en blanco; por eso vigilábamos todos los pasos del policía; pero cada movimiento que hacía pensábamos que nos iba a sellar, por eso todo el rato le decíamos, ¡no!, ¡no!, hasta que al final lógicamente se mosqueó y ordenó sentarnos…
A menos de un kilometro se encuentra la frontera de Camboya bastante más cutre que la de sus vecinos; aquí primero pasamos el absurdo control sanitario, un hombre nos metió en la oreja una especie de pistolilla de plástico para medir la temperatura corporal; María dio 36 grados, y yo 34 grados, mientras me decía que estaba perfectamente…
Luego nos pidió un dólar, pero yo le pedí un recibo; me dijo que era un dólar por el servicio y que no había recibo alguno; entonces más duramente le dije que quería su nombre y número de identificación para presentarlo en el Ministerio de Turismo en Phnom Penh, para la lucha contra la corrupción; a lo que me respondió sonriente que podíamos continuar.

Después de esto, el sello de entrada al nuevo país, y el chico de la agencia nos mostró el bus que nos llevaría al destino que quedaría marcado para siempre en este viaje; el bus era una furgoneta que fue parando por todas partes a coger gente y cajas.
Rápido vemos un enorme cambio con Vietnam, las casas son más bien chozas y la carretera es de barro por al menos los primeros 25km; el panorama sigue siendo muy bonito.

La corrupción en este país es algo tremendo, mientras rodamos en el minibús, cada control policial es como un peaje; el conductor saca un billete por la ventanilla, y el policía lo recoge; ese es el trabajo de los defensores de la ley en Camboya.

Este minibús nos dejó en las afueras de Sihanoukville; donde los moto-taxi nos dicen que la playa esta a 8km; sabíamos que no era tanto, aunque los 5km andando no nos los quitó nadie.
Como habitualmente al llegar a un país intentamos de hacernos con dinero, pero curiosamente todos los cajeros automáticos solo dispensan dólares americanos; más tarde nos daríamos cuenta que en Camboya es más oficial el uso de Dólares que de Riel; (1€=6.300Riel)
También vemos que Camboya es bastante más caro a la hora de comer que Vietnam en comidas muy básicas, si se quiere algo mejor, ya se sube a los 3US$ mínimo.
Sihanoukville es uno de los lugares más turísticos que hemos visto en mucho tiempo, es el típico lugar donde extranjeros de todas las edades vienen a relajarse en la playa y comer barato (para su viaje), otros en busca de drogas y fiesta, otros en busca de chicas camboyanas jóvenes y “baratas”…nosotros tan sólo queríamos unos días de descanso y playa.

Encontramos un hostal bastante aceptable por 5 Dólares, y seguido fuimos a ver la playa de Occheuteal; la cual nos decepcionó enormemente, sencillamente porque casi no había playa. Los restaurantes de turistas están ocupando todo el espacio de arena y el mar llega a las hamacas de dichos restaurantes, sin ningún espacio de arena para caminar; igualmente buscamos un hueco para darnos un baño en las aguas del Golfo de Tailandia. De continuo pasaban tanto locales como extranjeros repartiendo panfletos para asistir a fiestas locas de DJ’s donde se consumen todo tipo de drogas, y donde a veces terminan en tiroteos como sucedió el día anterior según nos contaron.

Por la tarde regresamos al pueblo con la intención de comprar algunas frutas y cosas a precios razonables para el resto de los días no tener que movernos mucho, ya que en las playas todo es mucho más caro.

Nuestro segundo día fue el que quedaría marcado; la mañana fue muy bonita, caminamos por la carretera hasta la cercana playa de Sokha, la cual es prácticamente privada en su totalidad debido a un gran hotel de lujo que se ha hecho con la playa; de todas formas la atravesamos caminando, llegando hasta una villa en el otro extremo.

Al introducirnos en la villa y ver la vida de la gente nos dimos cuenta que acabábamos de entrar en otro mundo. La villa está asentada a orillas del mar completamente llena de restos de peces muertos, plásticos, basura…y un olor fuertísimo. Aquí tuvimos el primer contacto con los tímidos niños y la gente local; compramos algunas frutas y comimos en un restaurante, aunque más bien parecía la casa de alguien; nos sirvieron un poco de arroz cocido y los seis pescados que tenían en una parrilla, todo por un par de dólares.

Volviendo a la playa por el mismo camino, un grupo de jóvenes camboyanos nos llamaron, y uno de ellos que hablaba buen inglés nos pidió que nos quedásemos para hablar con ellos y pasar un rato; su simpatía y la buena oportunidad para conocer más por Camboya nos hizo quedarnos.
Sukha Peng me contaba que estaba todo el mundo muy apenado por la pérdida de las playas; entonces me comentó que debido a la venta de arena (mar adentro) a Vietnam y otros países, durante la época de lluvias, ésta se llevó toda la arena de las playas compensando así la perdida de la arena vendida, entonces entendimos el por qué ayer vimos la playa así.
Más tarde pasamos un rato en la playa de Sokha, antes de tomar el camino equivocado; sin pensar en la cantidad de robos que hay en Sihanoukville, decidimos regresar por un camino más corto, por las piedras de la costa entre playa y playa donde apenas se distingue un sendero transitable, pero que de todas formas no implica dificultad alguna.
A mitad de camino dos chicos nos saludaron, y un mal presentimiento que no hice caso se me pasó por la cabeza; efectivamente pocos segundos después escuche un grito de María detrás de mí: -¡la cámara! Uno de los ladrones la había adelantado con intención que yo no tuviera tiempo de reacción, el otro la había arrancado la bolsa de la cámara de fotos a la fuerza; en su interior estaba la cámara, las baterías, el mp3, el móvil, el pen-drive y tarjetas de memoria, (en total 550 € de material). María reaccionó rápido siguiendo al ladrón quien se escabullo entre las piedras costeras y seguro tenía su camino de escapatoria bien estudiado; el otro ladrón me hizo frente con intención de escaparse y no ser seguido, o con la intención de coger la mochila que era donde estaba el dinero y los pasaportes. Frente a mí, el ladrón sostenía un palo bien gordo de un metro con posición de usarlo en cuanto me acercase; fueron 5 segundos cruciales; mi ira no me hizo pensar en el riesgo que podía correr, y la rabia que tenía me hizo actuar primeramente con una sandía de 2,5kg que habíamos comprado en la villa, rompiéndosela al ladrón en la cabeza al tiempo que recibía un estacazo en la parte superior interna de mi pierna izquierda; sin sentir dolor (ni siquiera recuerdo el golpe) lo puede echar al suelo donde forcejeamos por un tiempo que pareció eterno; por un momento lo golpeé en la cara sin piedad, después caímos rodando por un terraplén entre bardales, y tras un forcejeo más se me escapó y lo seguí. De repente escuché disparos y me asusté mucho pues pensé que podrían ser del ladrón o algún cómplice; pero en el momento vi a un hombre bien vestido con la pistola y me di cuenta que era un policía; mientras éste disparaba al ladrón me reencontré con María y corrí por el ladrón monte arriba descalzo (perdí las chanclas en la pelea); al llegar arriba otro hombre había capturado al ladrón y no pude evitar golpearlo de nuevo pues acababa de perturbar nuestro viaje, nuestra aventura, y su cómplice nos había arrebatado nuestros recuerdos y una de las pocas cosas con valor material que tanto hemos cuidado durante todo éste tiempo. Con el ladrón detenido nos sentimos con una pequeña esperanza, no había sido un robo al descuido, ¡al menos habíamos capturado a uno de ellos! De camino a algún lugar con los dos policías, María también quiso descargar su rabia y golpeó al ladrón en la espalda, con tal infortunio que el policía lo golpeó también con un palo, impactando en la mano de María produciéndola un enorme hematoma, y rompiendo la pulsera que tenía que a su vez la produjo dos profundos cortes en la muñeca.
Llegamos a una especie de casa y sentí algo en la pierna, cuando miré vi el gran hematoma que tenía en la pierna, el cual creció desmesuradamente y en los próximos días el “moratón” llegaría desde la rodilla hasta la ingle abarcando una gran superficie.
Fueron llegando policías, gente local y hasta curiosos turistas haciendo fotos; los policías detuvieron dos chicos más que nunca supimos por qué, y con los tres en el porche de una casa, les hicieron desnudarse y quedarse en ropa interior, después los azotaron en la espalda con una correa. A partir de aquí la cosa fue degenerando mucho y no entendía mucho los métodos policiales; hicieron fotos del ladrón, de nosotros y de nuestras heridas; cuando fui a buscar mi calzado, un policía venía con las chanclas mías y las del ladrón, con el palo que me golpeó y con la media sandía que quedó. Éstos tomaron el palo e hicieron fotos de mi herida junto al palo y el ladrón…

Finalmente fuimos a comisaría para hacer la declaración, al tiempo que me di cuenta que en la bolsa de la cámara estaban las llaves del hotel con el nombre del mismo y el número de habitación; estaba bastante claro que el ladrón no se iba a meter en la boca del lobo, pero fui rápido con un policía al hotel para cambiarnos de habitación.

La declaración y todo el proceso fue un rollo y un teatro, desde el primer momento me di cuenta que la policía ya tenía su trofeo (gracias a mi) y no iban a hacer mucho más; el mismo caco que me golpeó, con el que peleé, decía tan tranquilo, que él, no había hecho absolutamente nada…acto seguido tuvimos que ir a un hospital privado donde pusieron a María cuatro puntos de sutura en la muñeca.

En la mañana siguiente la policía nos dio una pequeña esperanza, (aunque nunca nos hicimos ilusiones); el ladrón había confesado cosas diciendo que en la acción eran tres, (no vimos a uno) y dio el apodo de quien se llevó la cámara; según la policía estuvieron preguntando pero es muy complicado…

Los días posteriores vagamos en el cuarto del hotel como zombis, yaciendo en la cama, dando vueltas al asunto; para mucha gente será difícil de entender tanta preocupación por una cámara de fotos, pero el tema es que hemos sido tan cuidadosos siempre que nos ha dolido mucho; estaba claro que si nos robaban era muy difícil al descuido, tenía que ser a la fuerza. No sólo el robo, sino la violencia que hubo, te deja unos días tocado…

Después comienzan los absurdos: -“Si hubiéramos…” salían tantos, que no parábamos de sacar más y más, alargando así el mal rato.

Pasamos varios días en Sihanoukville, dando una oportunidad por si aparecían las cosas; el último día estábamos un poco mejor moralmente, quizá porque teníamos en mano unos billetes de autobús para dejar este lugar que en realidad nunca encajó con nosotros.
Paseamos por un mercadillo nocturno en busca de comida local barata, pero nos encontramos con cosas poco apetitosas como ranas fritas, lenguas de pato, una especie de cucarachas fritas… Así que después de todo saltamos nuestra dieta base de noodle de sobre, y nos dimos una buena cena en un restaurante turístico, no por mucho dinero, pero donde comimos fenomenal (hacía meses); seguro que nadie en aquel restaurante disfrutó aquella cena tanto como nosotros…

Sihanoukville quiso dejarnos sólo malos recuerdos, y el manager del hotel, quien era un rácano, un timador y un sacadinero, a pesar de saber todo lo que nos había ocurrido, nos quería hacer pagar las llaves robadas, las cuales costaban lo mismo que la habitación. Tuvimos una fuerte discusión con el tipo hartos de tanto robo; al final tuvimos que pagarle 10.000 Riel (2,5 Dólares) y casi que salir corriendo y dejar esta maldita ciudad.

El bus nos lleva en 4 horas hasta la capital de Camboya, Phnom Penh; la cual nos resulta bastante desdejada y cutre en comparación con las ciudades vietnamitas.
En el centro de la ciudad hay un famoso lago, el Boeng Kak que es donde se alojan todos los extranjeros, aquí hay hostales baratos, restaurantes y agencias de viaje que te hacen la vida fácil, con autobuses a todas partes y la posibilidad de hacer visados a cualquier país alrededor de Camboya.
Un chico nos comió la cabeza en la calle para estar en su hostal, en el que pasamos una noche, la verdad es que era un sitio muy bonito, buen ambiente, pero el cuarto era en el peor que estábamos desde Pakistán, un autentico zulo que cambiamos al día siguiente por un hostal del mismo precio (4 US$); el doble de grande y más tranquilo, excepto por las noches cuando llegan los extranjeros borrachos poniendo música a tope, o cuando alguno de ellos tiene problemas con alguna prostituta y se escuchan gritos, golpes, lloros…una locura.

En Phnom Penh no hicimos otra cosa que descansar la mente, tratar de ir curando las heridas y visitar alguna clínica, ascendiendo así los costes del robo unos 150 Dólares más.