07 noviembre 2010

STUART HIGHWAY

Nuestro primer día con el coche fue tan completo que terminamos agotados; estamos acostumbrados a hacer pocas cosas cada día, viajando muy lento, pero el coche nos da más libertad de ir o venir donde queramos y de hacer más cosas. Otra de las granes diferencias es que después de haber contado y medido el peso de cada cosa que metíamos en la mochila… ahora nos da igual, absolutamente todo, va al coche…
El Parque Nacional de Nitmiluk está a unos 30km de Katherine y tiene unas bonitas marchas sobre las paredes de la Garganta de Katherine, un gran cañón por el que discurre el rio del mismo nombre. Hicimos una caminata de 3 horas y terminamos exhaustos porque el calor y la humedad son terribles, decidimos ir rumbo al sur cuanto antes.



La Stuart Highway, o Autopista Stuart, es la vía principal que recorre Australia de norte a sur, comenzando en Darwin y terminando en Port Augusta con un largo de 2.834km. El nombre viene dado por John McDouall Stuart, el primer europeo que cruzó el país de sur a norte; durante el trayecto también se ven los restos de la línea de telégrafo que se construyó para tener conectado Inglaterra, a través de sus diferentes colonias en el mundo, hasta el nuevo país colonizado.

Siguiendo la Stuart Highway al sur, llegamos a un bonito sitio llamado Mataranka donde hay varias lagunas de agua caliente, realmente nos son termas, pero el agua es muy agradable (34ºC), eso junto a lo paradisiaco del lugar y el agua tan limpia, hacen del lugar un sitio muy bonito.



Cuando estaba atardeciendo comenzamos a buscar un lugar donde acampar, y nos dimos cuenta del peligro que implica conducir justo antes de la noche o en total oscuridad debido a los wallabys y canguros que cruzan la carretera de repente sin uno darse cuenta. En todas partes se ven canguros que han sido atropellados.


Tras nuestro primer día intenso en coche, acampamos y por la noche cayó tal tromba de agua que se nos inundó la tienda (la tienda barata de Indonesia), tuvimos que dormir en los asientos del coche; cómo agradecimos tener un techo en esos momentos…
Desde entonces ya no volvimos a sacar la tienda para dormir porque el Ford Falcon es tan grande y largo que si colocamos todas la cosas delante, atrás se hace una cama grande.
Howard y Joyce nos regalaron un montón de cosas con el coche; GPS, cocina de gas, todos los instrumentos para cocinar, sartenes, cazuelas, cubiertos; además nos dieron aceite, especies y otras cosas; mapas, reproductor de CD, una garrafa enorme para llevar agua, un conteiner para llevar combustible extra (muy útil en el desierto); y casi que lo más importante de todo, una “nevera” casera, se trata de una caja como las que se usan para conservar el pescado con hielo, así que congelando botellas de agua podemos conservar cosas y agua fría por varios días.
En resumidas cuentas, que el coche se ha convertido en nuestra nueva casa…


Entre los dos seguimos conduciendo al sur lo más pronto posible para salir del Top End, ya que llueve un montón debido a la llegada de la época húmeda.
Una parada interesante fue Daly Waters, fundado por Stuart durante sus viajes; aquí se halla un aeródromo que fue muy importante durante los primeros vuelos internacionales desde Londres a Australia. Pero lo más llamativo de Daly Waters es el pub que se encuentra allí en mitad de la nada y donde la gente ha ido dejando recuerdos con el paso de los años, ahora el pub está lleno de antiguallas por dentro junto con billetes de todas partes que la gente ha ido pegando en las paredes, fotos, carnets, pinturas y hasta ropa interior masculina y femenina colgando del techo. Se dice que es el pub más antiguo del Territorio, fue abierto en 1.939 aunque su licencia para vender alcohol data de 1.893.



Esta muy bien que en muchas de las estaciones de servicio que se encuentran en la autopista, dan un café gratis al conductor, una forma de hacer parar a la gente a descansar un poco ya que la Stuart Highway es una carretera muy monótona sin pueblos ni nada, y con rectas infinitas.

Siguiendo rumbo al sur, paramos para dormir en un área de descanso cerca de Newcastle Waters, un pueblo fantasma que tuvo su auge en la primera mitad del siglo XX cuando los “conductores” de ganado atravesaban kilómetros y kilómetros de desierto en caballos para mover las reses. Con la llegada de los trenes de carretera, este trabajo dejó de existir, y Newcastle Waters quedó en el olvido tal cual está ahora, con varias casas que sólo sirven de exposición para quien se acerque por allí a echar un vistazo.



Los trenes de carretera son algo muy característico del Territorio Norte; debido al escaso tráfico y largas carreteras, los camiones habituales suelen llevar tres o cuatro remolques alcanzando longitudes de 55 metros de largo.



A unos 700km al sur de Katherine y sin ninguna población significativa en medio, se halla Tennant Creek con unos 3.000 habitantes, y al ser domingo, aparentemente muerto.
El asentamiento de Tennant Creek se produjo tras el hallazgo de oro en la zona, que resultó en las minas de oro más productivas de Australia; cerca de la oficina de información tienen un museo al aire libre muy bueno sobre todos los aparatos usados antiguamente en las minas.



Intentamos buscar un camping económico al menos para poder ducharnos, pero el único barato estaba completamente vacío, ni los dueños; un lugar solitario exactamente igual al de las películas, donde sólo se escuchaba el chirriar del molino de la bomba de agua.


Un lugar muy curioso al sur de Tennant Creek son las “Devil´s Marbles”, (las canicas del Diablo) conocido en el mundo aborigen como Karlu Karlu, un lugar muy sagrado en su cultura.
Las Devil´s Marbles son unas formaciones rocosas producto de la erosión de la corteza terrestre, que hacen curiosas formas de grandes bolas u óvalos, ocasionalmente también se ven como “planchas” amontonadas una sobre otra, tan perfecto que parece que alguien lo haya colocado así.



Pasamos dos noches en las Devil’s Marbles explorando todo el área; hacia el atardecer suelen aparecer los dingos en busca de algún resto de comida. Estos animales muy similares a un perro tienen bastante miedo cuando vienen solos o en parejas, pero si te acercas sólo a su territorio puede ser peligroso.
Puesto que hemos dejado atrás el clima tropical del Top End, las noches cada vez son más frías y cuando sopla el viento pueden resultar heladas.


En Australia te puedes encontrar todo tipo de señales de tráfico en carretera, avisando de peligro de canguros, vacas, koalas, camellos, patos, etc… pero sin duda una que llama la atención mientras se conduce por la autopista es la de “peligro avionetas”. Y es que en la Stuart Highway hay tramos preparados para aterrizar aviones, y esto es debido al servicio de los “Royal Flying Doctor Service” una compañía que se dedica desde finales de los años ’30 a dar sus servicios médicos en avionetas a los lugares más remotos de Australia.


Cerca de Alice Springs paramos en un rancho para ver trabajar un poco la gente con las vacas, aquí conocimos a John, un tío autentico del Territorio Norte.



A muy pocos kilómetros de Alice Springs al norte hicimos una parada en la misma línea del Trópico de Capricornio, donde hay un pequeño monumento, Después de tanto tiempo en los trópicos nos encaminamos de nuevo a las zonas templadas del planeta.


Alice Springs se encuentra más o menos en el mismo centro de Australia, es la ciudad más grande que encontramos desde Darwin y ésta tan sólo cuenta con 28.000 habitantes. A pesar de ello es una ciudad moderna y después de pasar tantos días por el desierto, viendo a muy poca gente, llegar a Alice Springs fue de nuevo un pequeño shock; la calle peatonal Todd Mall es el centro comercial de la ciudad, donde están los restaurantes, tiendas, aborígenes vendiendo pinturas… descubrimos que también hay wifi gratuito e incluso enchufes por la calle, algo a lo que no habíamos tenido acceso en los últimos días, así que aprovechamos a ponernos al día.



En Alice Springs habíamos contactado con Pen, un miembro de HC; un hombre muy majo de 62 años que hizo de padre por unos días.
Uno de los defectos con que compramos el coche era que una de las puertas traseras no cerraba, Pen se puso manos a la obra y entre los dos arreglamos la puerta y otras cosas dejando el coche a punto. Con más razón nos ayudo a hacer esto porque nos comentó que en la última semana habían robado 47 coches en Alice Springs, así que no era conveniente dejar el coche abierto en la calle. Alice Springs no es que sea peligroso pero hay casos de estos habitualmente.


Alice Springs, como pequeña ciudad que es, nos sirve de base para preparar nuestros siguientes pasos, y también para reencontrarnos con un ya viejo amigo, D’Arcy, aquel australiano que nos alojó en aquella remota villa de Etiopía, ya casi hace tres años. Vino aquí para dar una conferencia sobre un proyecto de la pobreza mundial, y de paso quedamos para vernos, recordar tiempos en Etiopía, y conocer a otros amigos como Tom, quien vive en una comunidad aborigen y nos contaba lo difícil que es la comunicación con ellos o el ser aceptado de pleno en su sociedad. Por lo visto en estas comunidades, los líderes tienen mucho poder y son muy estrictos con sus costumbres; no existe el problema de alcoholismo como en las ciudades, o al menos es mínimo. Los líderes protegen tanto su cultura que difícilmente aceptan o invitan a un occidental en sus celebraciones. Otras cosas curiosas que nos contaba Tom, es que jamás puedes dirigirte hablando y menos preguntando a un aborigen, porque no obtendrás nada; la única forma de preguntar cosas o conocer sobre ellos, es esperar a que ellos te hablen a ti.


En la calle Todd Mall, hay muchas tiendas de souvenir australianos con los típicos boomerang, gorros de “cowboy”, canguros… y por supuesto el instrumento de música por excelencia del Territorio Norte, el “Didjeridoo”; un tronco de madera, carcomido el centro de él de forma natural por las termitas y que se toca soplando de una forma muy característica dentro de él. En una de las tiendas hacen taller gratuito todos los días, y nos acercamos allí para aprender la técnica por media hora.


Alice Springs se encuentra en los pies de la cordillera Macdonnell, una línea montañosa que cruza la ciudad, viniendo del desierto en el oeste y terminando más allá en el este. Desde la colina de Anzac en el centro de Alice, hay vistas muy buenas de la diminuta ciudad y la cordillera. Al contrario que en el Top End, esta zona es extremadamente seca, recibe muy pocas precipitaciones al año y se nota una tremenda sequedad en el ambiente. Tuvimos también la suerte que nos coincidió una exhibición aérea con avionetas haciendo piruetas sobre Alice Springs.



Algo que recordaba de mi anterior viaje en el Territorio Norte era la deliciosa carne de canguro, y como los restaurantes están fuera del alcance de nuestro bolsillo, nos decidimos un día a comprarlo en el supermercado y María se atrevió a cocinarlo, quedando buenísimo.


29 octubre 2010

AUSTRALIA, THE TOP END

El aeropuerto de Dili tiene un par de mostradores móviles con dos ordenadores portátiles para así no perder los datos cuando se cae la electricidad; como ya contábamos en la entrada anterior, Dili sólo tiene vuelos a tres ciudades, y una de ellas es Darwin en el extremo norte de Australia, donde llegamos en tan sólo una hora de vuelo.
El cambio que está a punto de producirse es quizá el más radical de todo el viaje; saltamos al continente de Oceanía, dejando detrás Asia, donde hemos pasado tanto tiempo que al volver a una cultura occidental es un choque tremendo.

La inmigración tuvo lo suyo; los policías al ver que sólo nos quedaba una hoja libre de nuestro segundo pasaporte del viaje, nos llevaron a parte y comenzaron a mirar todas las visas y a hacernos preguntas de cómo financiábamos nuestro viaje, de cuánto dinero disponíamos… Como es común entre viajeros pasar por Australia a trabajar, nos insistieron mucho en el tema del trabajo, que NO podemos trabajar en Australia bajo ningún concepto. Después llegó la parte del chequeo; en Australia no se puede introducir nada de comida o semillas…nada que sea orgánico, es realmente estricto, si no declaras te pueden multar. Así que por si acaso declaramos unos paquetes de noodle instantáneos que nos habían sobrado de Timor Leste, y más vueltas que nos hicieron dar.

Para mí es la tercera vez que piso Australia y la segunda aquí en Darwin y el Territorio Norte; para María es la segunda vez en el país y su primera vez en el norte.
Los primeros días en Darwin estuvimos en estado de “shock” y readaptándonos a un mundo organizado, limpio, silencioso, y lo peor de todo, caro, muy caro.

Al salir del aeropuerto de Darwin celebramos con alegría la llegada a Australia pues es la meta y objetivo del viaje que comenzó hace más de tres años y medio en Cantabria; pero llegar a Australia no era el fin esencial del viaje, por eso, aquí no termina nuestro periplo, aún nos queda conocer un poco de este enorme país, de unas dimensiones como 15 “Españas”, sólo que la población total es de 22 millones de personas.


Son muchas las sensaciones al dar los primeros pasos en Darwin, lo que más nos llama la atención es el silencio a pesar de haber coches circulando, coches que circulan ordenadamente y sin hacer sonar el claxon para nada. Para la gente que nos cruzamos en la calle somos “unos más” y nadie nos llama, ni nos saluda, ni nos vende algo… También una gran sorpresa en el supermercado; como siempre tratando de buscar lo más barato para comer, nos damos cuenta que de nuevo, cosas como queso, jamón york, o un salchichón (no como los de España) son asequibles para nuestro bolsillo en comparación con la vida en Australia, así que los primeros días estamos encantados dándonos grandes festines de queso, jamón york, mortadela...
Por supuesto los precios de los dormitorios u hoteles no son aptos para nuestros bolsillos, el precio por cama en Australia esta por los 20 AU$, o 25AU$, (entre 15 y 18€), así que de nuevo tratamos de buscar anfitriones en Couchsurfing o buscarnos la vida como sea.
Contactamos primero con Amanda, quien vive con su madre de origen italiano y sus hermanas; su casa nos parecía de lujo porque hacía mucho tiempo que no veíamos cosas del hogar tan modernas, cosas cotidianas que tiene cualquiera en Europa, pero que ahora prestamos más atención a ellas. Amanda nos presentó a su mascota, una serpiente de unos 80cm; y nos invitó a una barbacoa de pollo. Sólo pasamos una noche en su casa y al día siguiente nos movimos de casa con Tina, otra Couchsurfer con quien estuvimos cuatro noches.



Viniendo de donde venimos, el precio del bus urbano en Darwin nos resulta un tanto caro pues vale 2AU$ por 3 horas de autobús en la ciudad. El segundo día tuvimos una buena experiencia de esas que se quedan grabadas; esperando al bus nos damos cuenta que sólo tenemos billetes de 50 dólares, entonces cuando se acercó un australiano a la parada de bus le preguntamos si sabía dónde podíamos cambiar el billete; como íbamos al mismo destino éste nos dio 4AU$ y nos dijo que luego se lo devolveríamos al llegar. Justo lo llamó un amigo que venía a recogerlo y aunque ya no iba en el bus, éste nos dijo que nos quedásemos con los 4 dólares. Quizá para él no era mucho dinero pero para nosotros es la mitad de dinero con el que hemos vivido cada uno durante los últimos años…
Recordábamos a los australianos como gente muy simpática, y realmente es así; cuando se va a comprar algo siempre tratan de entablar conversación, incluso las cajeras de los grandes supermercados te hacen comentarios de lo que estas comprando, y te preguntan cómo ha ido el día… es curioso y muy agradable a la vez.
Australia está dividido en ocho estados; nosotros comenzamos recorriendo el estado de Northern Territory (Territorio Norte) que abarca parte del norte y centro del país; con una dimensión de casi tres veces España, la población del Territorio Norte escasamente supera los 200.000. El Territorio Norte se divide a su vez en el “Top End”, es decir la parte más al norte y con un clima tropical, y el “Red Centre” (Centro Rojo), más seco y desértico.
Justo cuando hemos llegado a Darwin comienza la época húmeda en el Top End, que generalmente está muy bien definida, lo que significa que si comienza la época húmeda, llueve de verdad y casi cada día; lo cual se transforma en calurosísimos días; muy muy húmedos, y con unos mosquitos de dimensiones antinaturales y agresivos como jamás hemos visto.

Inevitablemente una de las primeras cosas que nos llama la atención en Darwin son los Aborígenes, y el estado en el que se encuentran. Los Aborígenes han poblado éstas tierras durante miles de años y en tan sólo 200 años han tenido que adaptarse a vivir en un mundo moderno, dejando atrás la prehistoria. Actualmente muchos de los Aborígenes que se ven en Darwin y en otras ciudades del Territorio Norte, están borrachos o drogados por la calle. Es desconcertante y muy triste ver en una sociedad avanzada toda ésta gente gritándose por la calle, tirados por el suelo, dando tumbos y en ocasiones pegándose puñetazos y montando escenas en las que tiene que intervenir la policía.
Los Aborígenes reciben un salario sin necesidad de trabajar y tienen una serie de ayudas del gobierno que otros australianos no tienen. Pero el por qué de todo esto es algo que nadie nos sabe contestar. Cuando intentamos tratar sobre el tema Aborigen con alguien, la primera respuesta es: “es muy complicado…”
En mi otro viaje recuerdo ver a los aborígenes en los parques bebiendo alcohol, pero ahora se han impuesto leyes muy estrictas, está prohibido beber alcohol en los parques y en la mayoría de sitios públicos; y aunque en Darwin es menos estricto, en el Territorio Norte hay restricciones para el alcohol y cuando se compra éste, meten tus datos en un ordenador central para tener controlado a todo el mundo; sin duda todas estas restricciones se han hecho por los Aborígenes.

Tina, la chica que nos aloja, vive en el barrio de Nightcliff donde hay una bonita línea costera, con playas solitarias entre cada tramo rocoso. Las playas están solitarias debido al peligro de la “avispa de mar”, la más letal de todas las medusas, la cual suele ocasionar la muerte cuando los tentáculos tocan el cuerpo humano. Hay unos pocos meses en los que el riesgo de que haya medusas es menor, pero aún así ni locales se atreven a bañarse.



En el centro de Darwin esta el “Waterfront” un área muy bonito con un entrante de mar, el cual han rodeado y asegurado para que no haya medusas y así poder bañarse la gente.



En el museo del Territorio Norte hay una interesante sala donde se relatan los hechos del Ciclón Tracy; un ciclón que destruyó el 70% de los edificios de Darwin en la Nochebuena de 1.974; las ráfagas de viento alcanzaron los 265km/h. Por aquel entonces las casas de Darwin estaban construidas sobre pilares, teniendo así un buen sistema de ventilación, pero fue precisamente eso lo que hizo volar a todas las casas; ahora todas se construyen de una planta y sin pilares.

Nuestros días en Darwin fueron más que nada para pensar qué vamos a ver en Australia y cómo hacerlo. Las distancias son enormes en éste país y siempre se tiende a subestimar porque hay muy pocas poblaciones en tan grande tierra, solamente desde Darwin a Alice Springs en el centro del país son más de 1.600km con dos poblaciones entre medio que apenas superan los 3.000 habitantes. Hay varias compañías de relocalización de coches en las que puede salir muy barato viajar si encuentras una oferta a tu gusto, pero eso no siempre ocurre, estuvimos mirando todos los días en internet pero nunca salió una oferta para viajar al sur. Para ir a internet vamos a la biblioteca, el único sitio gratuito de Darwin, encontrar una línea de wifi abierta es imposible, el internet es tan caro que todo el mundo tiene con código.

Tras cinco días en Darwin tomamos la decisión de intentar viajar a dedo como siempre hicimos, pues cualquier otra opción es demasiado cara, pero ésta vez tuvimos que llevarnos un montón de agua y comida pues no sabemos dónde podemos terminar y hay muchas áreas despobladas en Australia.
Antes de irnos disfrutamos de una magnifica puesta de sol en la playa de Mindil…


Nos pusimos como objetivo, tratar de llegar al Parque de Litchfield en autostop, así pues fuimos a las afueras de Darwin, en el comienzo de la Stuart Highway que atraviesa el país de norte a sur, y a los 20 minutos paró una señora de 75 años que nos llevó unos 60km. Como a veces suele pasar la mujer nos dejó en un sitio muy malo y tuvimos que hablar con un chico en una gasolinera que nos llevó de nuevo a la Stuart Highway; otro chico nos llevó al último pueblo antes de Litchfield, Batchelor; y aquí ocurrió el encuentro que cambiaría 180 grados nuestro viaje en Australia.


Con un calor tremendo seguimos haciendo dedo en la carretera y a los 5 minutos paró a recogernos una pareja de viajeros de Taiwán que también iban a visitar Litchfield por unos días. Rápido conectamos con los chicos, Howard y Joyce, ellos llevan casi un año en Australia viajando y trabajando, una gran idea pues simplemente recogiendo fruta se sacan un sueldo de entre 18 y 20 dólares por hora, y es muy fácil encontrar trabajo con el “working holiday visa” (visa de turismo-trabajo)
Fue una suerte tremenda conocer a estos chicos, primero porque como ellos van también de visita fueron parando en lugares interesantes del parque como los grandes termiteros, construidos por las termitas así para que puedan resistir durante la época de lluvias cuando todo se inunda.


Dentro del parque hay varias zonas de acampada y estos se pagan mediante la llamada “caja de honestidad”, donde hay unos sobres y se introduce la cantidad de dólares que indica.


Acampamos cerca de las cascadas de Florence, una laguna con dos cascadas que caen de las rocas. El acceso está muy bien preparado, hay paneles informativos que explican todo, diferentes caminatas señalizadas, e incluso marcadores de temperatura y humedad para recordarte que debes tomar agua continuamente; la temperatura era de 38ºC y un 82% de humedad.



A medida que pasó el día hicimos amistad con Howard y Joyce, y como ellos van después hasta Katherine les propusimos compartir los gastos del combustible con ellos, a lo que aceptaron.
Pasamos el día siguiente por el parque visitando lugares como las cascadas de Tolmer donde el desgaste de la piedra ha formado un puente natural de piedra.


Luego pasamos el día en las paradisiacas cascadas de Wangi, del estilo a las Florence pero mucho más grandes e impresionantes.
Algo bueno de Australia es que se ve mucha vida animal en los parques; por la mañana al levantarnos, los wallaby (especie de canguro más pequeño) siempre rondan por el camping, se ven muchos pájaros tropicales y grandes murciélagos conocidos como “zorro volador”



Respecto a otros animales, están los cocodrilos de agua dulce (relativamente inofensivos) y los cocodrilos de estuario, (realmente peligrosos); aunque éstas áreas donde nos movemos están protegidas, a veces se filtra algún cocodrilo y tienen que cerrar las lagunas para que no se bañe la gente.


Katherine es el primer pueblo desde Darwin en dirección sur, a 300km de éste; Los chicos de Taiwán vienen aquí para vender su coche a una persona, pero ésta persona no se presentó, entonces comenzamos a pensar que viajando en autostop sería muy difícil alcanzar muchos de los lugares interesantes que hay en Australia y tomamos la decisión de comprarles el coche nosotros por varios motivos; dos de ellos son que Howard y Joyce son gente muy honesta que nos dijeron todo lo que el coche tenía o no tenía, además es diferente cuando compras un coche a un desconocido que a alguien que digamos, es tu amigo… segundo, el precio era muy bueno, 1.600 AU$ (1.150€) por un Ford Falcon del 95, que el mecánico nos aseguró que tenía aún muy buen motor.
Es un cambio drástico en nuestro viaje, con esta compra ya no es posible viajar con nuestro presupuesto de 6€ al día; pero sin duda es la mejor y más económica manera de viajar en Australia.

Pasamos cuatro días en un camping en Katherine para hacer todo el papeleo, la verdad que muy sencillo, sólo hay que enviar unos papeles por correo y el coche en nuestro. Es curioso que en Australia se ha de pagar algo así como la “ITV” en España, llamada aquí REGO, pero ésta tasa incluye un seguro del gobierno para cualquier daño a terceras personas (sólo personas). A parte, el seguro de terceros que en España es obligatorio, aquí es opcional, de todas formas compramos uno por si acaso…
Katherine fue una lugar ideal en parte para comprar el coche porque es tan pequeño que no hay que dar muchas vueltas, por otro lado, necesitábamos internet y esto es un gran problema en el Territorio Norte; si se quiere internet se tiene pagando por supuesto pero es muy muy caro; suerte que en Katherine hay un McDonald’s con wifi donde podíamos ir aunque no consumiéramos…
Durante estos días, consolidamos la amistad con Howard y Joyce y cada noche preparábamos cenas en el camping e intercambiábamos historias de nuestro país y el suyo, Taiwán.


Cuesta adaptarse un poco al conducir por la izquierda, con el volante en la derecha y además un coche automático (en Australia es muy típico). Pero lo mejor de todo es que el primer día que cogimos el coche y decidimos a dónde queríamos ir, fue una sensación curiosa, en la que valoramos realmente el valor que tiene un vehículo que te lleva donde quieras. Durante los últimos casi cuatro años hemos estado pendientes de autobuses, trenes, esperas en la carretera para hacer autostop, largas caminatas… y aunque viajar así es lo mejor y nos ha encantado, sin duda el coche marca una nueva etapa.

19 octubre 2010

TIMOR-LESTE

Para entender un poco sobre Timor-Leste, lo primero hay que contar un poco de su historia.
Los portugueses fueron los primeros en llegar a la isla de Timor en 1.512, durante la era de los descubrimientos; años más tarde Timor pasó a ser parte de la corona española durante el reinado de Felipe II, y así siguió durante 60 años cuando de nuevo pasó a ser portugués.
Durante la expansión holandesa en Indonesia, Portugal perdió el oeste de la isla (perteneciente ahora a Indonesia) y Timor Oriental pasó a ser una de las últimas colonias que mantuvo Portugal.
En 1.975 llegó la independencia de Timor-Leste, pero a la semana de dicha proclamación fueron invadidos por el gobierno indonesio, que a su vez era apoyado por el gobierno de Estados Unidos, quien les vendía armas. Indonesia proclamó por la fuerza Timor Leste como su 27ª provincia.
Las guerrillas resistieron durante años hasta que por fin en 1.999 se realizaron votaciones supervisadas por diferentes organizaciones que resultaron en la independencia definitiva en el año 2002.
Entre 1.975 y 1.999 se cometió en Timor-Leste el mayor genocidio de la historia proporcional a la población de un país; de una población de 650.000 personas, fueron asesinadas 220.000.

Desde la independencia, las Naciones Unidas han intervenido para calmar la situación, y éstas aún siguen en el país.
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Tras la visita a la familia de la monja Natalia, seguimos con otros dos bemos hasta la frontera Indonesia-Timor Leste, la cual se haya en un lugar privilegiado en la playa.



Hay dos maneras de obtener la visa de Timor-Leste; la más fácil es llegando al aeropuerto donde se paga, se sella y listo; pero para obtenerla en la frontera terrestre se ha de solicitar previamente una autorización para obtener la visa, como ya contamos cuando estuvimos en Jakarta; al final la autorización nos llegó a los 20 días de solicitarta, y con ella podemos obtener la visa en frontera.
Tras pasar la playa encontramos un hombre sentado en una silla y con una mesa en mitad de la nada que nos registró los pasaportes; luego un chico que trabaja en la frontera nos acercó en coche hasta el puesto de inmigración, el cual es uno de los conteiner de las Naciones Unidas; allí pagamos los 30US$ de visa y pasamos un ligero control de las mochilas con unos policías muy simpáticos que nos hablaban en portugués, la lengua oficial del país, aunque la lengua original es el tetum.

Casualmente tuvimos la fortuna de encontrar un autobús local allí mismo con destino a la capital, Dili. Entre la frontera y Dili hay pequeños pueblos pero el país se ve tan pobre que no son más que unas pocas casas sueltas.
El precio del bus es de 4 US$, y el chico nos cobraba 5, pero de una manera muy inocente que no colaba con nosotros; después él mismo se señalaba y nos decía “no bueno, no bueno”, era muy gracioso.
Una vez en Dili, el autobús hace como una especie de servicio de taxi y lleva a cada uno hasta enfrente de su casa, y lo mismo hizo con nosotros dejándonos frente a la única guesthouse de Dili, la más barata de la ciudad.
Debido a la presencia de las Naciones Unidas, y sobre todo de la cantidad de australianos que viven aquí con dicha organización, los precios de todo están muy muy inflados; así pues dicha guesthouse tiene un precio de 12 US$ por persona en un dormitorio, es lo más caro que hemos pagado en el viaje por dormir, pero aquí no tenemos otra opción.
De todas formas el sitio es tranquilo, bonito, tenemos aire acondicionado y agua caliente en las duchas (la primera ducha de agua caliente en los últimos dos meses y medio), y hay una cocina comunitaria; a excepción de los desgastados colchones todo es perfecto.
Por otra parte Dili no es un lugar turístico para nada, está aún muy lejos de ser un destino para turistas, de ahí que la gente de la guesthouse fuese realmente interesante.
Primero conocimos a Alicia, la novia de Andrew, el polaco de Kupang, quienes están esperando el barco a Darwin. Luego una gran sorpresa, encontramos allí a la pareja ítalo-española, con quienes vimos la final del Mundial de futbol en Kuching; Massimo y Blanca; ellos también se habían apuntado para ir en barco, al igual que una estadounidense que viaja en bici, y un francés que lleva de viaje como nosotros. Además conocimos a Thierry, un francés del que nos habían hablado Jan y Alex, que habían conocido en Nepal, y que está haciendo un interesante viaje en su 4x4 ya por varios años, y con planes de terminar en el año 2023. Ahora viaja con su hija quien recientemente dio a luz en una villa de Indonesia en casa de una humilde familia.
Antonio es otra de las personas que conocimos, un chico español que vive en Marruecos y lleva viajando desde el 2008 de una forma muy autentica.
La verdad que fue una parte muy interesante de Dili escuchar todas éstas historias; desafortunadamente para la gente del barco no hubo tanta suerte y una semana más tarde tan sólo pudieron partir 3 personas del grupo inicial de 8, ya que el dueño no lo permitió; con lo cual ir en barco de Timor-Leste a Darwin sigue siendo algo realmente difícil, pero nunca imposible.

No hay mucho que hacer en Dili; aunque según leemos, la situación está mejorando mucho, la ciudad aún se ve un tanto desdejada, pero lo más importante es que los timorenses son muy majos. Fuimos a un mercado local a comprar cosas para cocinar y era muy gracioso porque para preguntar el precio y con los números en español, nos podíamos entender perfectamente con ellos, quienes hablan al menos un portugués básico. La moneda oficial del país es el Dólar Estadounidense, pero para las fracciones de dólar, tienen los centavos de Timor-Leste.



Aunque casi toda la ciudad quedó destruida durante la ocupación indonesia, aún quedan restos, o iglesias reconstruidas de la época portuguesa.


Un importante lugar de Dili, es el cementerio de Santa Cruz, donde una cruz de hierro sirve de homenaje a los más de 100 civiles muertos durante una manifestación pacífica en contra de la ocupación indonesia en 1.991; este hecho fue un punto clave para encaminar la independencia del país; el hecho tuvo mayor impacto mediático debido a la muerte de dos neo zelandeses de 20 años que se hallaban en el grupo.
La gente ha colocado tantas velas desde entonces a los pies de la cruz, que las altas temperaturas de Dili mantienen la cera derretida haciendo del lugar una increíble masa de cera en la que uno se queda pegado al caminar.


Uno de los símbolos de Dili es el Cristo Rey, una estatua de un gran Cristo de 27 metros ubicada a las afueras de Dili frente a unas bonitas playas. Una lástima que el mal tiempo no nos dejó disfrutar de las bonitas vistas.



Sin haberlo hecho queriendo ha pasado exactamente un año desde que entramos en Vietnam, pasando un año en total en el Sudeste Asiático, habiendo recorrido más de 130.000km desde que salimos de España hace 3 años y casi 7 meses.
En Europa, parte de Oriente Medio y África nos mantuvimos con una media de gastos de 4€ por persona y día; más tarde en la segunda parte de Oriente Medio, el Subcontinente Indio y China ascendió la media de gastos total a los 5€ por día y por persona; por último debido a la fuerte caída del Euro desde comienzos de año, nuestra media total de gastos global al terminar el Sudeste Asiático, es de 6€ por persona y día, habiendo gastado en los 43 meses de viaje un total de 15.500 euros por los dos incluyendo TODO.

Ahora comienza una nueva etapa del viaje; desde hace tiempo descartamos la posibilidad de cruzar en barco a Australia, debido a la dificultad del asunto, y en Dili vimos que realmente es complicado, aunque nunca imposible… Por eso hace meses que compramos un vuelo con Air North, una de las tres compañías que operan en Timor-Leste; el país sólo tiene conexión aérea con Singapur, Bali y Darwin.
El gran reto que se nos plantea es cómo viajar y ver algo en Australia con las bastas distancias del país y la cantidad de lugares completamente vacios en cientos y cientos de kilómetros; y algo muy importante, cómo hacerlo lo más económico posible… ya se verá…