05 marzo 2011

REGRESO A LA ISLA NORTE

En dirección al norte no nos quedó más remedio que volver por los sitios que ya habíamos visto; Wanaka, Haast, los glaciares… también era una buena ocasión para dar otra oportunidad a estos lugares a ver si el tiempo nos sonreía, pero es algo realmente difícil en un lugar con tantísimas precipitaciones.

Arthur’s Pass, es un importante paso de montaña de 924 metros de altitud que comunica este y oeste, situado sobre el centro de la isla. Cerca de él, se encuentra el pueblo de mismo nombre, que a 737 metros de altitud, es el pueblo más alto de Nueva Zelanda.
Desde aquí es otro lugar perfecto para hacer marchas pues nos encontramos en el corazón de las montañas.

Desde el pueblo subimos un desnivel de más de mil metros para llegar a la cumbre del Pico Avalanche (1.833 metros) en una marcha de 6 horas.



La vista de los Alpes Neo Zelandeses es alucinante…



Hay un curioso pájaro que llevamos viendo mucho tiempo en zonas de montaña, el “Kea”, el cual es el único ave de la familia de los loros que vive en clima de montaña. Este ave es muy “amistoso”, siempre se acerca a la gente y si te despistas te hurga en la mochila en busca de comida. También se dice que es uno de los animales más inteligentes de la tierra, capaz de resolver complejos problemas.



Otra de las impresionantes marchas del Arthur’s Pass, es la Bealey Spur Track que termina en un mirador desde donde se aprecia la gran magnitud de las montañas y los valles.



Hacia el norte de la Isla Sur, viajamos hasta el Parque de Abel Tasman, nombre tomado del primer holandés que llegó a Nueva Zelanda, más de 100 años antes que el Capitán Cook. Pasamos por ciudades muy tranquilas como Motueka o Kaiterikeri donde la gente disfruta del mar en las playas con unas temperaturas mucho más suaves que en el sur.



Y más al norte paramos en Takaka, un pueblo muy bohemio donde muchos extranjeros llegaron un día y se quedaron, un ambiente relajado, con gente peculiar; hemos llegado a ver “familias rasta” donde tanto padre, madre e hijo iban con sus rastas y descalzos por la calle.



Rodeando la Bahía de Tasmania y en dirección este pasamos por Nelson, la ciudad más grande de la región y una especie de Takaka en versión grande.

Pero uno de los mayores atractivos de esta parte de la isla es Marlborough, una zona de fiordos a mucha menor escala que Fiordland pero mucho más intrincados; cientos de recovecos, playas, bahías, colinas… para hacerse una idea el Fiordo de Pelorus que tiene 42km de largo, en realidad tiene 379km de línea costera.

Nosotros nos adentramos por el estrecho pedazo de tierra que separa el Fiordo de Kenepuru y el de Queen Charlotte, una carretera de constantes curvas que salvan la accidentada costa con algunas vistas buenísimas de los fiordos y los islotes.



Y junto a la Bahía de Okiwa llegamos de nuevo al punto de partida de la Isla Sur, Picton.



En Picton tomamos de nuevo el barco para la Isla Norte, aquí fue donde notamos el terremoto de Christchurch del pasado 22 de febrero mientras esperábamos con el coche a entrar al barco. El vehículo vibró durante unos 30 segundos, no fue nada fuerte pero suficiente para ver como el coche temblaba.

Al llegar a Wellington la gran noticia es el terremoto, pero según la gente de la capital neo zelandesa, los constantes temblores no deberían ser en Christchurch, si no aquí en Wellington, pues unas siete fallas pasan por debajo y la más peligrosa de ellas exactamente por en medio de la ciudad. También se predice un gran terremoto en cualquier momento, como ya hubo a mediados del siglo XIX, de 8,1 grados.

A pesar de ser la capital del país, Wellington es más pequeña que Auckland o Christchurch, es más bien como un pueblo grande, muy verde y con un centro muy pequeño. En los últimos años se ha ganado el apodo de “Wellywood”, pues la industria cinematográfica del país se centra aquí, además de haber ganado fama con las películas de “El Señor de los Anillos”, “King Kong” o la más reciente “Avatar”.

Nos alojamos en un bonito lugar a las afueras de la ciudad en casa de Lou y su hija Simone de CS; originales de Estados Unidos pero viviendo en Nueva Zelanda desde hace 15 años. Una familia muy simpática; estuvimos ayudando durante estos días a Simone con “clases” de español ya que con sus 16 años va a ir a España este verano a estudiar por un año.

Una de las mejores cosas que visitar en Wellington es el Museo de “Te Papa”, clasificado como el mejor del país; uno se puede pasar días visitándolo. En él se encuentra toda historia del país, geografía, salas sobre las historias de los refugiados políticos de otros países… realmente DE TODO, además de otras exhibiciones temporales de arte o fotografía.

El centro activo de la ciudad es el puerto, donde la gente pasea, y los chavales que salen de la escuela se bañan en las frías aguas.



Sobre la ciudad está el Monte Victoria con unas vistas de 360 grados sobre Wellington.


A través de Lou conocimos a su novio Stefano, y éste nos invitó a una fiesta que organiza todos los jueves en su casa. Los kiwis son gente muy abierta, lo pasamos muy bien en la fiesta, conocimos un montón de gente y también el coche de Stefano, un Chevrolet de 1.938; una antigualla restaurada que te transporta en el tiempo.


En nuestro lento camino al norte pasamos por Wanganui, y cerca encontramos un bonito “rincón”, la playa de Kai Iwi, donde nos quedamos aparcados dos días en un camping gratuito.


Menos suerte tuvimos en el extremo sur-oeste de la isla, en el volcán Taranaki, un volcán casi perfectamente cónico de 2.518 metros que no se dejó ver ningún día a pesar de nuestra paciencia. De todas formas a los pies del Taranaki tomamos la interesante “World Forgotten Highway” (Autopista Olvidada del Mundo), que serpentea por los verdes pastos con los rebaños de ovejas y las interminables colinas y terreno accidentado típico neo zelandés.


La carretera nos lleva al pueblo de Whangamomona, una curiosa villa que hace años se autoproclamo Republica Independiente; tras desacuerdos con el gobierno central, decidió “independizarse” y al llegar al pueblo un cartel te advierte que estas dejando Nueva Zelanda y entrando en la Republica de Whangamomona, y que además debes llevar tu pasaporte contigo; obviamente todo forma parte del buen humor kiwi, además para colmo el presidente de la “República” es la famosa cabra Billy.

En nuestro camino a Auckland vamos aprovechando los camping gratuitos del DOC, generalmente ubicados en lugares espectaculares, junto a ríos, montañas…



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