13 julio 2008

KHOUZESTAN

Ahvaz se sitúa en una calurosa llanura en la provincia mas sud-occidental del país, Khouzestan; a pocos kilómetros del final del Golfo Pérsico, cerca de Irak y Kuwait.
Ashkan de HC nos fue a recoger a la estación y nos invitó a un buen desayuno; luego hicimos tiempo hasta que regresó él del trabajo con su mujer, Irán. Son una pareja encantadora y tienen montón de planes para nosotros, sin importar cuánto lejos nos tengan que llevar o cuánto tiempo.
Este mismo día que llegamos fuimos los cuatro en coche a Shushtar; Ashkan nos explicó el sistema para repostar combustible:
Cada coche tiene una tarjeta con un límite de 80 litros mensuales, esos 80 litros se pagan a unos 0,06€ el litro. Cuando ese límite termina, el litro lo han de pagar a unos 0,24€; total que de todas formas una autentica ganga… Esto es la gasolina, el litro de diesel cuesta… ATENCION!, 1 céntimo de euro el litro…

En Shushtar hay una interesante construcción, los molinos de agua de Sika, utilizados para moler trigo y hacer harina; posteriormente también se usaron para crear energía eléctrica, y como fábrica de hielo.
La antigüedad del lugar data de 2.000 años atrás, aquí al contrario que en los tiempos de Ciro y Darío I; se utilizaron esclavos griegos en su construcción.
El sistema consiste en una presa de donde llega agua del río que fue desviado para éste fin; una serie de canales internos verticales hacen que el agua baje a mucha velocidad accionando unas turbinas de madera, que a su vez hacían girar una gran piedra que molía el trigo.


Otros lugares que visitamos fueron el castillo de Salaasel y la bifurcación artificial del río que llega a los molinos.


Regresando a Ahvaz nos esperaba una gran sorpresa; Ashkan es miembro de una organización sobre turismo y nos llevó a dar una charla; creímos que sería algo entre amigos, pero no, era un gran mitin donde hablamos delante de unas 50 personas sobre nuestro viaje; después nos invitaron a un “lunch” y todos se hicieron fotos con nosotros, nos dieron regalos…


Salimos de la llanura de Khouzestan se encuentra la gran cordillera de los montes Zagros, con picos que superan los 4.500 metros de altitud. Ashkan e Irán junto a Ehsan, nos llevaron hasta las estribaciones de los Zagros, a un pequeño pueblo llamado Izeh.
Aquí descubrimos los restos arqueológicos de las primeras civilizaciones en Persia; los Elamitas, (2.000 años a.c.)
El guardián del lugar nos explicó cada detalle de los antiguos restos; éste hombre nació en la misma casa en la que vive actualmente, una humilde casa de piedra que se ve en la foto.


Los cementerios son otra cosa que merece la pena una parada; relacionados con ritos paganos, las tumbas de las mujeres son ovaladas y los hombres rectangulares, pero las más interesantes son unas de 200 años de antigüedad donde en vez de una lápida se colocaba un león de piedra, en el caso de la muerte de alguien importante en el pueblo.


Para culminar el día tan bueno, nos llevaron a un pequeño pueblo en las montañas llamado Malaga; allí nos prepararon una barbacoa y descansamos en unas “camas” metálicas situadas sobre el río.


Ashkan e Irán planearon llevarnos a Shush, pero su trabajo se complicó y nos compraron un billete de tren; la gente en Irán sigue dándolo todo por nosotros…
Y en Shush ya nos estaba esperando Sadee de CS; donde tendríamos nuevas experiencias ya que él y toda su familia son árabes.

Todo éste área está habitado en su mayoría por árabes que parecen vivir en un lugar equivocado pues se sienten incómodos de estar en Iran. De todas formas el trato que nos dieron fue de reyes; nos dejaron un apartamento para nosotros y para colmo, Sadee llamó a un fontanero para que nos colocase una ducha.

Él mismo nos enseñó toda la ciudad, el castillo; el museo con restos de la era Elamita y del imperio persa; el antiguo palacio de Darío I del que no queda nada; y quizá lo más llamativo fue la tumba del profeta Danial, un judío que vivió aquí antes que el cristianismo.


Saliendo de la ciudad está el Zigurat, también de la época elamita, un templo para la oración en forma piramidal y construido en una colina; con canales subterráneos que comunican con otros lugares.


A parte de todo esto Sadee nos llevó a comer y cenar con su familia y amigos, en Shush y en las villas de alrededor. La gente es demasiado, en Irán siempre nos han dado de comer mucho pero aquí ha sido el colmo, pues era comida y comida continuamente…


Y más comida……


Y mucho más……


La familia de Sadee no quería dejar marcharnos, los árabes suelen ser bastante conservadores pero aquí a última hora, alguna chica incluso pasaba de taparse el pelo cuando estábamos nosotros. Nos dieron regalos; un portafotos, colonia, ropa interior, un vestido, tres colgantes, una pulsera, una camisa, un bolso…
Y para colmo de todo, Sadee compró nuestro billete para el siguiente destino, Hamadan.

No se marcharon hasta que nos vieron ir en el bus; y de nuevo pasamos la noche en él, llegando por la mañana pronto a Hamadan.

Aquí nos esperaba un gran encuentro que veníamos planeando hace meses. Los que sigan el viaje al menos desde Egipto, recordaran una pareja, Jan y Alex (España y Rumania); cuando los encontramos venían de un año viajando en caravana por África, aparte de más tiempo por Europa. Desde entonces seguimos en contacto, y aunque fuimos en caminos opuestos, ellos entraron desde Turquía a Irán hace muy poco; hablamos de encontrarnos y ese mismo día aparecieron en Hamadan.


Parecía como si habríamos tenido amistad de toda la vida, contándonos nuestras aventuras de los últimos meses, dándonos ideas, consejos; y no paramos de hablar de todo esto que tenemos en común, que es, viajar y conocer.

Pasamos así un par de días visitando alguna cosa en la ciudad, aunque no era un lugar con grandes atractivos encontramos nuestra manera de pasar el tiempo.


Al sitio más bonito nos llevaron Jan y Alex en la caravana; un alto desde donde se veía toda la ciudad, un lugar de reunión para las familias iraníes.


En el Mausoleo de Ester va Mordekhay un hombre nos explicó la importancia de éste lugar para los judíos; nos habló de la primera emigración judía a Persia en el siglo V; siendo ahora el centro más importante de peregrinación judía en Irán.


Terminamos los días por aquí un poco tranquilos, paseando por el movido bazar de frutas y alfombras persas.



Esta pasada noche, la última en el hotel de Hamadan, hemos tenido un percance que pudo haber sido muy serio, afortunadamente estamos intactos. Algo que nunca creimos podía pasar, pasó.
El ventilador del techo hacía bastante ruido y mientras dormiamos se rompió y cayó; suerte no salió disparado volando, se quedó encajado entre las dos camas. Ahora el susto fue tremendo...

05 julio 2008

PERSEPOLIS

Los viajes nocturnos son lo peor, a las 5:00am aparecimos en Shiraz y esperamos hasta el amanecer para llamar a nuestro anfitrión de CS, Mehdi.
Conocimos a la familia de Mehdi, y como siempre una gran bienvenida, sin cesar de hacer “tarof” (ver entrada anterior). A pesar que estamos agotados de dormir entre 3 y 5 horas durante los últimos días, nos marchamos al centro de Shiraz a investigar la ciudad, y ha hacer el papeleo para la extensión de visa.
Nos habían recomendado hacer este proceso aquí y realmente nos fue muy bien; extensión de visa por un mes más, en 30 minutos y por 7€.

Moverse en la ciudad es muy fácil y barato, el billete de bus urbano cuesta 500 Rial (0,03€) 1€=14.750,00 Rial. Nos impresionó mucho la primera vez que usamos este medio de transporte pues las mujeres van atrás y los hombres delante, pero ¡esta separado por una valla! Fue una de las geniales ideas del nuevo presidente, claro que la gente esta tan harta, que vimos como una mujer cruzó la valla para poder sentarse en un sitio, ya que el área de mujeres estaba lleno.


Shiraz es la ciudad más bonita que hemos visto hasta ahora en Irán, está llena de mezquitas y palacios de estilo persa con pequeños azulejos haciendo mosaicos…como es el caso de la mezquita de Nasirol Molk, que nos dejó impresionados, con sus pinturas y salas de cristales haciendo diferentes formas.


El santuario de Seyed, es una de las construcciones más antiguas de ciudad; para acceder llegamos a través de deterioradas callejuelas con mercadillos y puestos de comida.


Y el numero 1 de la ciudad es el Mausoleo de Shah Cheragh; un lugar sagrado sólo para musulmanes; pero pudimos colarnos muy fácilmente, aunque separados.


En el mismo corazón de Shiraz está la citadel Saadieh, aún en reconstrucción, pero con una interesante exposición de fotos antiguas de la ciudad.


El viejo Bazar Vakil, conecta con la mezquita del mismo nombre, una construcción de gran belleza, siguiendo el estilo puramente persa.


Shiraz es famoso por sus parques, y para nosotros es algo que se agradece ver después de tanto tiempo; numerosos puntos verdes, llenos de vegetación e impecablemente cuidados. Uno de ellos es el jardín de Eram, donde la entrada es carísima, pero hemos visto que con el tema de ticket son muy flexibles, y dándoles las tarjetas de estudiante y poniendo un poco cara de pena, nos lo dejan a un precio muy bajo.
Durante todos estos días es muy habitual que la gente nos pare por la calle para hablar, interesarse de donde somos… (cuando decimos España nos felicitan por la Eurocopa) y lo siguiente es hacerse fotos…


Dos símbolos muy importantes de la ciudad son las tumbas de dos poetas, ubicadas también entre bonitos jardines. Una de ellas es la tumba de Hafeziyeh, un lugar de peregrinaje para amantes de la poesía.


La otra es la tumba de Saadi; aquí ocurrió algo curioso; como contamos antes, la gente siempre nos para, pero en esta ocasión unos chicos me colocaron a su gusto para su foto, levantándome las mangas de la camiseta para que se viesen los tatuajes y poniendo el pelo por delante, fue muy gracioso…Los tatuajes causan euforia en Irán, aquí está prohibido pero les encanta; en una ocasión también me hicieron fotos para una página web o algo así.


Lo más importante de Shiraz, esta a 40km; las ruinas más importantes del poderoso imperio Persa; Persepolis.
Fundada hace unos 2.500 años por el emperador Ciro “el grande”, y destruida por Alejandro Magno y sus tropas en 330 a.c. Su emperador es conocido por su compasión, una de las primeras personas que habló de derechos humanos; no aceptó la esclavitud, (algo habitual de esa época) y los trabajadores tenían un seguro, de tal forma que si alguno fallecía se compensaba a la familia, o si caía enfermo se remuneraba con un dinero.

En las ruinas de Persepolis no queda mucho, pero la mayor parte de los culpables de esto es el gobierno actual. No pueden aceptar imágenes de otros líderes o dioses, y durante los últimos 30 años, después de la revolución, fueron destruidas muchas esculturas y otra parte fue vendida a coleccionistas privados.

Entramos en Persepolis por la puerta principal, “la puerta de todas las tierras” En los tiempos del imperio se creía que era el centro del mundo. Dos grandes pilares a cada extremo con efigies de animales mitológicos.


Entre los restos, quedan las ruinas de la casa de Darío I; y varias columnas, entre ello han resistido numerosos relieves de batallas.


Uno de los símbolos de Persia es el león, incluso en la bandera iraní de antes de la revolución tenía el dibujo de un león con espadas; en Persepolis la figura de éste animal esta por todas partes, la más impresionante es ésta que tiene un solo cuerpo para dos cabezas.


Sobre la antigua ciudad en la montaña se hayan dos tumbas escavadas en la roca, de un estilo muy parecido a Petra en Jordania.


La visita la hicimos junto a Mehdi y otro chico de CS que después alojaría también en su casa; Rabie de Argelia. Negociamos con un taxista para llevarnos a las tumbas de Naqsh-e-Rostam, de nuevo del estilo de Petra, excavadas en la pared de la montaña, y con grabados de batallas. Eran 4 tumbas en total, mas la de Darío, ubicada frente a ellas y de un estilo diferente; un gran pilar que arranca de varios metros bajo el suelo, y luego se alzaba varios metros más respecto al suelo donde pisamos, bueno mejor fotos…


La verdad es que los días en Irán están siendo tan intensos que de nuevo viajamos en bus y por la noche para aprovechar más el tiempo, éste trayecto nos lleva 10 horas hasta la ciudad de Ahvaz; en el camino el bus paró en uno de los muchos controles militares; y quedamos alucinados, aquí no hacen como en otros países que miran por encima. Hicieron al conductor desmontar las cartolas de dentro del maletero con un destornillador, y como se negaba creían que ocultaba algo, por eso, uno de los militares le puso la mano en el pecho para ver si estaba nervioso, alucinante…
Al amanecer llegamos a Ahvaz rodeado de refinerías de petróleo, ya que esta es la zona más abundante en país, de éste preciado material.