13 agosto 2008

RECTA FINAL: HASTA PRONTO IRÁN...

Esfahan es merecedora de ser famosa por la ciudad más bella de Irán; nosotros la hemos bautizado como “la ciudad de las casualidades”; ya se entenderá al seguir leyendo…

En el corazón de Esfahan se halla la segunda plaza más grande del mundo, la plaza Imam Khomeini, que cuenta con 600 metros de largo por 160 de ancho. El primer día lo pasamos por completo dentro de éste lugar, pues tiene algo especial. No sólo son sus jardines bien cuidados, sus mezquitas o palacios…es la gente que nos detiene, para hablar, practicar su inglés, o intentar vendernos algo sin mucha insistencia y educadamente. Lo primero que hicimos fue rodear la plaza ojeando las tiendas que se extienden en todo el kilometro y medio de perímetro; entre toda la gente que nos paraba hubo un chico que hablaba un poco español, y nos invitó a ir a su tienda; una tienda que nos había recomendado Arantza la chica que conocimos en Egipto. Nos invitaron a té y conversamos con ellos y tres chicas de Lérida. Aquí viene la primera de las casualidades: Tras hablar media hora con ellas, nos dicen que conocen a alguien en nuestro pueblo, y ese alguien es mi padre; resulta que hace años habían estado durmiendo en casa, incluso las conocimos nosotros, pero no nos pudimos reconocer a la primera.


En Irán hemos visto bastantes lugares arquitectónicos donde el artista, creaba curiosos efectos de sonido, como el caso de la gran mezquita; hay una losa en el suelo perpendicular al punto más alto de la gran cúpula, donde al ser golpeada con fuerza con el pie produce un efecto de eco muy potente.


Para terminar el día perfecto, nos tomamos un té en la “casa del té”, situada en un alto en un extremo de la plaza; desde allí contemplamos la caída del sol, y el inminente movimiento de gente, habitual a estas horas en todo el país.


Meisam es el chico de CS que nos aloja aquí, vive en las afueras de Esfahan, pero este día se acerco al centro para cenar con nosotros. Hicimos una excepción y fuimos a un bonito restaurante tradicional para celebrar nuestro día de viaje número 500. El restaurante era autentico; grandes bancos en lugar de mesas, en los que uno se ha de descalzar y comer sentado con las piernas cruzadas.
A pesar de ser un restaurante con comida autentica iraní, y bien bonito, el precio es baratísimo; una cena de 3 personas salió por menos de 8,00€.


Mas casualidades...regresando a casa nos cruzamos en uno de los famosos puentes con Marco el chico de Serbia que conocimos en Mashhad, acompañado de su anfitrión de CS; parece fácil pero hay que tener en cuenta que Esfahan cuenta con casi 2 millones de habitantes.
Los puentes de Esfahan es algo muy reconocido, la ciudad tiene multitud de ellos, de diferentes épocas, estilos… El de la foto es el puente Si-o-se pol; traducido sería el puente 33, por sus 33 arcos.


Ahí no terminó todo, cuando viajábamos en el último taxi hasta casa, nos paró la policía porque íbamos sentados en la parte de atrás, y mi brazo estaba por encima de los hombros de María, agarrándola… Para nosotros no hay problema, cuando vieron que éramos extranjeros nos dejaron en paz; si fuesen iraníes tendrían que demostrar que están casados, de lo contrario, estarían metidos en un buen lio.

El barrio armenio, es un lugar peculiar en la ciudad, calles empedradas y multitud de pequeñas iglesias privadas; se respira un ambiente de más clase con precios mucho más elevados que el resto de la ciudad. La catedral de Vakal es el único lugar religioso al que se puede acceder.


Nos encontramos con Marco y Masood, en el palacio de Ali Qabu, antiguo palacio del rey, donde nuevamente en el hall hay un efecto de sonido; desde esquinas opuestas es posible hablar dos personas mirando hacia la pared y hablando en bajo; dicen que así el rey podía escuchar todas las conversaciones y saber qué opinaba la gente de él.
Buenas pinturas en todo el palacio, pero lo mejor las vistas a la gran plaza; la última planta se sostiene por medio de altísimas columnas de madera.

Tras éste lugar está el conocido palacio de las 40 columnas, llamado así porque cuenta con 20 columnas de madera que se reflejan en la piscina, viéndose otras 20 más; aunque nosotros no pudimos verlo ya que fuimos con el sol en contra…
Este palacio sí que contiene muy buenas pinturas, y muy polémicas también; muchas están ocultas por mostrar mujeres desnudas, pero aun se pueden ver un par de ellas que no ha debido verlas quien se encarga de censurar todo en éste país.


Seguimos con casualidades; recibimos la llamada de Mohsen, el chico que nos alojo en Gorgan, estaba por Esfahan buscando trabajo, y nos invitó a cenar en casa de sus amigos; la mayor sorpresa fue cuando marchamos a casa de sus amigos un poco fuera de la ciudad y resulta que viven a tres bloques de Meisam, donde nos quedamos nosotros.
Pasamos una gran velada charlando con ellos, y aprendiendo las diferencias entre las dos grandes ramas del Islam, Suní y Chií. Por sino habíamos escrito todavía, Irán, es un país Chií; es el único país puramente de ésta rama; solamente en Irak y Egipto hay grupos de la rama chií.
Por lo que pudimos ver, los Chií son menos estrictos, y en general es una religión más llevadera; por ejemplo no han de rezar 5 veces al día si no 3; a la hora de lavarse antes de rezar, los sunís se han de lavar los pies enteros, y los Chií sólo humedecerlos… Pero la diferencia más importante es Alí, el sobrino del profeta Mahoma. Para los Sunís no es de gran importancia siendo el 4º de sus 4 Imam. Para los Chiís Alí es el primero de sus 12 Imam.


Otros lugares que visitamos fueron la antigua mezquita y el bazar donde somos centro de atención. La fruta es muy barata en Irán pero si se compra en mercados, es regalado; la mayoría de las frutas o verduras como ciruelas, plátanos, melón, pepino, tomates…y muchas más, suelen costar sobre 22 céntimos de euro el kilo.


El último día coincidiendo con el cumpleaños de Meisam, nos subimos a una montaña cercana por la tarde, donde nos liamos tanto que acabamos haciendo el trecking en total oscuridad.


Comenzamos el largo camino de salida de Irán; en dirección a Pakistán (aún lejos), nos detenemos en Yazd, donde un contacto de CS de última hora viene a recogernos.
Yazd es muy diferente a Esfahan, y muy bonita también, en particular la parte vieja; es la ciudad de las torres de viento; ya vimos alguna de estas construcciones en Bandar-e-Abbas o Sirjan, pero aquí están por toda la ciudad. Sadeq, el chico de CS nos llevó a ver la torre de viento más alta del mundo, con 33,8 metros de altura; al situarse bajo ella uno siente las corrientes de aire que llegan hasta dentro del local, esto acompañado de un recinto con agua hace de aire acondicionado, suavizando las fuertes temperaturas que se registran en verano.


Yazd es reconocido también por albergar centros de la religión Zoroastrismo; la religión de Irán antes que los árabes conquistaran el país hace 1.300 años, e impusieran el Islam por la fuerza.
Visitamos uno de esos centros que tanto disgustan al gobierno; el templo del fuego donde una llama arde desde hace casi 1.600 años.


El ambiente que se mueve en la ciudad es muy peculiar y colorido; se ven mujeres de Bandar-e-Abbas con sus tradicionales ropas y mascaras; gente de Pakistán y Baluchis (área en conflicto entre Irán y Pakistán) También notamos más “pobreza”, niños que trabajan en la calle o piden dinero con sus hermanos pequeños…


En el corazón de Yazd está el complejo Amir Chaghmagh, con su pequeño pasadizo lleno de puestos de carne, donde la limpieza brilla por su ausencia, y desprende un fuerte olor a carne ya pasada.
Junto al complejo hay una gran estructura de madera, similar a otras que hemos visto repartidas por la ciudad; se usaban para llevar muertos al entierro, pero solamente gente importante en el mundo de la religión, como Imanes.


Cerca visitamos el interesante museo del agua; antiguamente la ciudad se abastecía de aguas subterráneas por medio de increíbles canales. El museo está construido en salas subterráneas imitando lo que algún día fue; y en los niveles más bajos se pueden ver los estrechísimos canales que algún día construyeron.


Lo mejor de Yazd es la ciudad vieja; nos encantan esas calles de barro y perderse entre ellas. Lo que más abunda en cualquier parte donde se mire son las torres de viento; muchas veces organizadas alrededor de una cúpula subterránea donde se almacenaba agua durante el invierno manteniéndolo frio. Visitamos diferentes casas, hoteles restaurados, bazares y otras cosas como una antigua escuela donde se dice que Alejandro Magno usó este recinto como prisión.


Las puertas de las casas son de madera muy bonitas, pero lo que más llama la atención son los antiguos pomos para llamar a la puerta; todas tienen dos diferentes; el de hombres y el de mujeres; el sonido que producen es diferente, así la persona de la casa sabe el sexo de la persona que se encuentra detrás, actuando en consecuencia.
En la foto se puede ver el de hombres a la izquierda y mujeres a la derecha.


Según llegamos a Kerman, notamos un cambio mucho mas brusco en las personas; gente que nos mira extrañados, y fijamente…
Nuestro anfitrión, Reza, nos comenta de unos españoles que están por aquí en caravana, y nuevamente nos reencontramos con Alex y Jan después de habernos despedido 3 veces en éste viaje.
Ellos habían contactado con otro miembro de CS que es amigo de Reza; así que esa misma tarde hicimos un encuentro en el Bazar Vakil, en el centro de la ciudad.
Los bazares siempre son interesantes por la gente, y más aquí que hay una mezcla mucho más variada; abundan las tiendas de oro y cacharros de metal, debido a la riqueza en la tierra de Kerman.


Al día siguiente pasamos el día con Alex y Jan, contándonos nuestras ultimas anécdotas, y planeando el cruce de frontera hacia Pakistán; ellos nos han ofrecido viajar juntos pero debemos pensárnoslo dos veces por la situación actual del extremo oeste de Pakistán; Baluchistán.

Juntos visitamos un museo muy interesante sobre la guerra de 8 años entre Irak e Irán; la parte más interesante estaba en la calle donde mostraban tanques y diferentes carros de combate, así como simulaciones de bunquer, trincheras, y campos de minas antipersona.


Al final nos animamos a ir con Jan y Alex hasta la frontera, lo cual fue un acierto y una aventura…
Nos desviamos en un punto para visitar un castillo de adobe muy bien restaurado en Rayen; por aquí varias personas nos preguntaban hacia donde nos dirigíamos y al decir que nuestro destino era Pakistán se alarmaban y nos advertían que extremáramos precauciones en la carretera; nunca conducir de noche y no dormir en lugares como Bam, donde hace meses fue secuestrado un japonés por los insurgentes baluchis.


Decidimos seguir aprisa nuestro camino para no tener que quedarnos a dormir en mitad de la carretera y nos colocamos como meta la villa de Nosrat Abad, 100 km antes de Zahedan.
Bam habría sido un lugar de parada obligatoria si aún seguiría en pie el inmenso castillo que coronaba la ciudad, pero un terremoto asoló el lugar, destruyendo el castillo y cobrando 25.000 víctimas.
Desde aquí sólo tenemos un lugar sin vida por delante, el desierto de Luth. Con el atardecer nos aproximábamos a nuestro lugar “seguro”, Nosrat Abad; pero de repente algo que nos dejó paralizados; mientras un coche esperaba en la carretera con las puertas abiertas, vimos a un montón de hombres corriendo montaña abajo y colándose en el coche con unos grandes sacos, y en la colina siguiente un hombre vigilando el panorama. Podrían ser inmigrantes ilegales, pakistaníes o afganos; pero me inclino más por traficantes de droga; la gente de esta zona no tiene otra cosa para vivir que cruzar opio ilegalmente hacia Irán, que luego será el centro de distribución para los países de occidente.

Tras éste suceso llegamos a un fuerte control policial, y lo primero que nos dicen es: -¿escolta?; negamos y pedimos que nos dejasen dormir allí en la caravana, pues frente a la policía sería un lugar seguro. No quisieron ni mal ni bien, nos mandaron a la villa, la cual se veía desde el control policial. Ya de noche completamente bajamos a la villa y subimos de inmediato, pues carecía de algún puesto de policía o militar y el asunto no está como para dormir sin ésta protección.
Insistimos en dormir en el control y aunque aceptaron; al rato apareció un hombre con turbante y kalasnikov recién sacado de una película de guerra, diciendo que nos tenían que escoltar hasta el siguiente campamento a 50km de aquí. Nos pareció muy mal, estábamos cansados, especialmente Jan de conducir; había mucha tensión…pero no teníamos elección estábamos a su merced.
Rodando de noche, el coche nos escoltó un rato durante el cual no perdimos de vista cualquier movimiento en la carretera; de repente nuestra escolta hace un viraje extraño contra un coche y nos manda seguir, apareciendo delante de nosotros una nueva escolta.
La cosa se subió de tono cuando el coche paró en mitad de la nada para decir que dormiríamos allí, no aceptamos y seguimos camino, en el cual la escolta pasó de nosotros.
En el campamento que debíamos dormir, no nos dejaron, querían escoltarnos a Zahedan, la capital de la provincia Beluchistán; y en estos momentos opinábamos que era lo mejor, 50 km más y llegamos a las afueras de Zahedan donde nos dejaron dormir frente a una estación de policía.

La pasada noche hubo mucha tensión y desgraciadamente Alex decidió abandonar; durante la mañana la acompañamos a la estación de bus, donde emprendería su regreso.

La salida del país se complicaba a cada minuto, la policía se hizo muy cansina con el tema de la escolta y no nos dejaban movernos, no hacían más que darnos vueltas por la ciudad y cambiarnos de escolta, o meternos un tío armado dentro de la caravana…
Zahedan presenta un aspecto desolador, muy pobre y desdejado, es un lugar que no parece Irán.


La policía aquí parecía totalmente desorganizada y no sabían qué hacer con nosotros; al final cosa fue marchando y nos escoltaron hasta Mir Jave; desde aquí un destartalado coche particular nos hizo de protección hasta la valla metálica que separa un país de otro.

01 agosto 2008

"PEREGRINAJE" AL SANTUARIO IMAM REZA

De camino al Mar Caspio, atravesamos la más alta cordillera de Irán, los montes Alborz; nos habría gustado mucho ver la montaña mas alta del país, pero el día estaba muy nublado, y el Damavand (5.601 m.), es demasiado alto como para verse con un día así.

Sari, es la capital del estado de Mazandarán, donde nos esperaba Farjam. La verdad es que siempre vamos sin planes fijos y así es como mejor salen las cosas; Farjam tiene unos tíos viviendo en Babol Sar, una ciudad a orillas del Mar Caspio y nos invitaron a pasar por allí; bueno exactamente viven en una villa privada, donde se aloja la gente mas adinerada del país.


Fue algo muy interesante; aquí no hay policía y las normas se rompen por todas partes; a pesar que al gobierno no le gusta este lugar, hay mucha gente poderosa y no pueden hacer nada. Hemos visto chicas sin cubrirse el pelo, en faldas, chicos en pantalón corto, con tatuajes…pero aunque es más “liberal” a la hora de ir a darse un baño a la playa es todo un dilema. La mujer se puede bañar cuando quiera mientras sea con ropa, pero existe un lugar cercado, (un recinto cerrado de playa y parte de mar), bajo una intensa vigilancia y donde sólo pueden entrar mujeres, para que se puedan bañar en bikini; solamente tres horas diarias.


Una vez más asistimos en las cenas tipo camping de los iraníes; en la misma villa cerca de la playa llevamos todos los bártulos para pasar la noche; pero en esta ocasión había un ingrediente más, alcohol. A pesar de la ausencia policial esto es un riesgo muy alto; recordamos que el consumo de alcohol en Irán está castigado con latigazos.
Lo curioso es que a pesar de la edad de los tíos de Farjam, (ya mayorcitos), era como si estarían bebiendo alcohol por primera vez, escondiéndolo, y haciendo extrañas mezclas como whisky con una cerveza rusa; o también una cerveza que fabrican en casa; (lo llaman cerveza a pesar de tener un 70% de alcohol); y lo mezclan con gaseosa de naranja.
La verdad que nos reímos un montón y lo pasamos muy bien con todos, quienes se portaron con nosotros extraordinariamente, al igual que el resto de iraníes que hemos conocido.

Visitamos también un lugar muy controvertido; la bahía de Amir Abbad; aquí se encuentra una planta que produce electricidad por medio de gas; pero ahora está preparando todo para producir electricidad con plutonio; esa es una de las causas de las disputas entre EEUU e Irán; aunque la principal fabrica está al sur en el Golfo Pérsico, la cual ya está usando este elemento.
En ésta bahía también hay un importante puerto, donde llegan barcos rusos cargados de petróleo. En Irán se usa el petróleo ruso, que es más barato; y el petróleo iraní que es muy caro en el mercado se exporta.


Nunca hemos contado historias personales de la gente, pero lo vamos a hacer ahora como ejemplo de las muchas cosas que pasaron tras la revolución; son historias que escuchamos cada vez que conocemos a alguien, pero ésta es una de las más duras:

La familia de éste chico era propietaria de la sala de cine de la ciudad, una familia con buen nivel económico. Tras la revolución el gobierno les quitó el cine y muchas de sus propiedades, dejándoles con lo justo. El padre quién dedicó toda su vida a este cine, y mantener a su familia, no pudo soportarlo y murió de un ataque al corazón.
El chico en este tiempo tenía una novia; su futuro suegro formaba parte de los rebeldes, fue capturado, encarcelado y asesinado; la novia y familia debieron salir del país por el riego que corrían, emigrando a EEUU, donde se encuentra una gran población iraní.
El chico no puede viajar a EEUU, lógicamente; y aquella novia jamás podrá volver a Irán, a menos que cambie el gobierno. Este chico aún la quiere y sueña con un visado complicadísimo y carísimo a Europa para poder reencontrarse con ella.

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Farjam, nos pidió por favor un día mas con él, esto siempre nos pasa en Irán, y esta vez aceptamos. Nos llevó por la costa a ver varios pueblos junto al Mar Caspio, y pasamos un día en el bosque de comida con toda su familia. Por la noche, los tíos son el espíritu de la casa, y se pasan el rato bailando, riéndose…y para terminar prepararon una barbacoa de pollo en la misma ventana de la casa.

Farjam nos llevó de vuelta a Sari y nos pagó un taxi hasta Gorgan; aquí nos esperaba una pareja, y él se encargó de llamarlos, preparar el encuentro, y que todo estaría en su sitio para que saliese perfecto.

La verdad es que no paramos un momento y a veces es agotador, pues aquí la gente es increíble y quieren enseñarnos lo mejor que tienen. Según conocimos a Mohsen nos llevó a casa a conocer su mujer Leila, y seguido al parque más famoso de Gorgan, Nagar-Khoran. Por el día esta vacio pero en la noche se llena por completo de tiendas de campaña y familias preparando comida. De regreso a casa compramos pan, en una tradicional panadería donde la mujer amasaba los panes en un pequeño cuarto en la calle.


Pero sin duda lo más llamativo de aquí fue visitar una villa de población original de Turkmenistán; debido a la cercanía de éste país, paralelo a toda la frontera se encuentran villas con ésta gente. Mohsen y Leila nos llevaron a un mercado que es la mejor forma de ver a los habitantes; tienen caras muy diferentes, con ojos rasgados; y vestimentas muy llamativas y coloridas en el caso de las mujeres; quienes se colocan un anillo en la cabeza bajo el pañuelo como señal de casadas.
Hacer fotos fue más complicado pues no les gustaba mucho; tuve que ir robando alguna. Esta villa llamada Bandar-e-Turkman, se encuentra a orillas del mar Caspio, y dimos una vuelta con una lancha hasta una isla durante la increíble puesta de sol.


Turkmenistán está aquí alado y es muy tentador, pero tendrá que esperar a otra ocasión en otros viajes…

El día siguiente Mohsen nos llevó a conocer su familia, bastante religiosa, teniendo que seguir normas como no dar la mano a personas de género opuesto; de todas formas gente muy amable y educada; veníamos recién desayunados, y al llegar nos sacaron bebida y comida; seguido fuimos a un bosque a hacer una barbacoa y comer más, (esto es Irán…) Caminamos por allí hasta encontrar una bonita cascada…


Mohsen quería mostrarnos tantas cosas que no había tiempo, pero aún así lo hizo. Esa misma tarde nos marchamos a Gonbad-e-Kavus, muy cerca de Turkmenistán y con gente original de éste país; aquí, según dicen se encuentra la torre de ladrillo más grande del mundo… Cuenta con 55 metros de altura, por dentro está totalmente hueca, y suena un gran efecto de eco.


La noche nos cayó encima mientras seguíamos camino hacia el este, ya de noche cruzamos un estricto control policial para los coches que vienen en sentido contrario; debido al tráfico de droga que viene de Afganistán, especialmente opio.
Pasamos la noche en una tienda de campaña con Mohsen cerca del Parque Natural de Golestán, que así es como se llama ésta provincia. Montamos la tienda en una estancia donde todo estaba lleno de tiendas, (como siempre en Irán); es algo increíble porque es como un camping gratuito. La gente acampa ahí con el coche y todo, y se tiene acceso a baños lavabos, restaurante, y mezquita por supuesto.


Tras visitar el Parque Natural, Mohsen nos buscó transporte para seguir nuestro camino. Al ir los buses completos, le sugerimos hacer dedo, pero la gente del club no nos deja, a pesar de ser seguro, y de funcionar de maravilla por lo que hemos oído. Lo que hizo fue meternos en un taxi y nos lo pagó…

De camino a Mashhad, la gran urbe en el noreste, hacemos una parada en Bojnourd, una ciudad a mitad de camino; aquí habíamos contactado con un chico de HC, fuimos sus primeros huéspedes y probablemente los últimos, porque aquí no para NADIE.
Su nombre es también Mohsen, un chico joven que está preparando todo para emigrar a Australia y no regresar jamás; su familia nos recibió con una alegría tremenda; para ellos somos una gran novedad, algo que recordarán siempre, y el claro ejemplo es la sobrina de Mohsen; Molood; estuvimos con ella muy poco tiempo, pero aún así la cogió un cariño enorme a María, regalándola una carta en inglés, con dibujos, y más cosas que no pudo aceptar.

La parada en Bojnourd era de descanso inicialmente; pero es imposible; Mohsen tenía todo planeado para nosotros para pasar un día inolvidable.
Junto a su primo nos fuimos a un pequeño parque de atracciones, a cenar pizza, y más tarde con sus amigos nos llevaron a un bonito parque a tomar té y fumar una pipa de agua.


Normalmente hemos viajado en buses bastante buenos en Irán, pero de Bojnourd a Mashhad son algo más cutres, (que no dejan de estar bien), pero lo mejor es el precio, 255km, por 70 céntimos de euro…
La carretera discurre entre dos cadenas montañosas y un terreno muy seco; cruzando la del norte llegaríamos a Turkmenistán, pasando la del sur, se extiende el enorme desierto de Irán; y si continuamos unos kilómetros más allá de Mashhad, nos topamos con Afganistán; de todas formas, Mashhad será nuestra única parada en ésta región.

Mashhad es la ciudad más santa de Irán y uno de los lugares más sagrados del Islam de la rama chií. Al igual que en el cristianismo, el Islam tiene 12 Imam (como apóstoles…); el 8º de ellos, Imam Reza, está enterrado aquí en el santuario más grande del mundo islámico; esta santa ciudad recibe al año más de 20 millones de peregrinos.

En Mashhad nos alojamos con Reza y su hermano Alireza, en las afueras de la ciudad. Reza es el embajador de CS en Mashhad, y preparó un meeting con todos los miembros del club, algo muy interesante para todos nosotros.

El día que fuimos al santuario sagrado del Imam Reza, cometimos un gran error, aunque no lo supimos hasta más tarde. Un hombre se ofreció a ayudarnos a llegar, y aceptamos su ayuda; en la entrada sabíamos que no podíamos llevar cámara de fotos, así que María la ocultó entre el chador que debe llevar obligatoriamente en éstos lugares; el chador es una prenda que cubre todo el cuerpo desde la cabeza, dejando sólo visible la cara.
Este primer paso lo superamos sin problema pero el hombre nos llevó a una especie de oficina turística, donde nos atendieron muy bien, nos regalaron libros de cómo convertirnos al Islam…y un hombre nos mostró donde estaba el edificio de museos. Nos dijo que podíamos estar el tiempo que quisiéramos allí, pero al no ser musulmanes, según terminaríamos debíamos abandonar el recinto de inmediato.
Pero no podíamos perder esa oportunidad y no hicimos caso; nos ocultamos entre la gran multitud de fieles, y visitamos todo el santuario.
La obra es inmensa, maravillosa, pero dentro, todo alrededor de la tumba, es algo increíble, decorado con pequeños cristales, techo y paredes, y donde la gente camina para intentar alcanzar la tumba. En el camino, gritan frases sobre el profeta Mahoma, y todos exclaman ¡Ala!; otros rezan contra la pared llorando y lamentándose…
Gracias a la multitud colamos sin problema y pudimos ocultar la cámara de fotos.


En mucha parte del recinto, como alguna fachada o cúpula están hechas de oro puro; y bajo todo el lugar se halla un cementerio donde la gente paga dinerales por estar ahí enterrado.


Ya se sabe sobre que Irán es tierra de poetas; grandes escritores de todos los tiempos; y en Mashhad se halla una tumba más de éstos genios. La tumba de Ferdowsi.
En el pasado meeting, conocimos a Mohamed y él se ofreció a llevarnos hasta la tumba junto a su huésped Marco, de Serbia.


Regresamos a Teherán de una tirada en tren, cogimos un billete de segunda clase, que para nosotros es como de lujo. Pagamos 67.000 Rial por los dos (4,5€); 1.000km de recorrido. Lo malo es que al ser a mediodía, llegamos a las 2:30am a Teherán; y como Neda y Ali Reza nos habían invitado a dormir en su casa de nuevo, tomamos un taxi, que nos costó casi lo mismo que los dos ticket de tren…


Durante el viaje lo pasamos bastante bien, se hizo muy ameno, pues nos tocaron de compañeros de compartimento 4 chicos muy simpáticos, que aunque no hablaban nada de inglés hicieron lo posible por entenderse con nosotros; en la foto se ve en gran interés que ponían a cada cosa que les enseñábamos como el mapa e Oriente Medio con nuestro recorrido.


Casi sin dormir, nos fuimos a la embajada india; donde cada vez que vamos nos ponemos de los nervios, pues es la más desorganizada y con gente más maleducada que hemos visto. Entre gritos de la gente que nos atiende conseguimos encontrar la ventanilla; pero obtuvimos la visa por la tarde, después de pasar el día deambulando por las calles de Teherán. Finalmente pagamos por ella 26€, los 8€ adicionales era por ser extranjeros; la verdad que por una visa de 6 meses es bien barato…