05 noviembre 2009

HUE Y HOI AN

Desde Hanoi pegamos un salto hasta el centro del país, lugar en el que Vietnam se estrecha tanto que apenas tiene 50km entre el Golfo de Tonkin y Laos.
La idea era el tren nocturno para ahorrar en hoteles, pero la diferencia de precio es muy grande, así que viajamos de día en asiento duro por 14 horas y disfrutando del bello paisaje vietnamita, el cual en ocasiones nos muestra grandes rocas kársticas como en Yangshuo; aparte de los arrozales, los campesinos trabajando, palmerales y los tristes recuerdos de la guerra en forma de pequeños cementerios esparcidos por todas partes.



Cerca de Hue, (donde nos dirigimos) cruzamos la “Zona Desmilitarizada”, lugar que hizo de frontera entre Vietnam del Norte y Vietnam del Sur entre 1.954 y 1.975; a esta altura del paralelo 17, se encuentra el río Ben Hai, y 5km a cada lado de este río se consideraba la Zona Desmilitarizada, que irónicamente fue la zona más militarizada del mundo por mucho tiempo durante los conflictos de Vietnam.
El currículo de guerras en Vietnam es algo increíble, o terrible; pero aún lo es más, que ha conseguido expulsar a todos sus colonizadores, invasores o como se los quiera llamar.

En el pasado, Vietnam estuvo gobernado por China durante 1.000 años hasta que los echaron; Francia colonizó el país a finales del siglo XIX, hasta que estalló la guerra entre 1.946 y 1.954, ésta última fecha fue la división del país. Ho Chi Minh formó un frente en Vietnam del Norte (comunista), conocido comúnmente como el “Viet Cong” quienes poco a poco se fueron haciendo con el sur del país entre 1.959 y 1.964, con el objetivo de reunificar Vietnam.
Cuando el Viet Cong había tomado casi todo el país, comenzó la guerra americana (éstos ya llevaban varios años en el sur preparando todo), con su política anticomunista para desatar una de las guerras más horribles de todos los tiempos entre 1.964 y 1.973. Todo se contó por millones en esta guerra: millones de toneladas de bombas, millones de dólares gastados en armamento, millones de muertes, millones de hectáreas destruidas por el Agente Naranja… No sólo Vietnam se vio afectado, los americanos bombardearon sin piedad Camboya y Laos asesinado a miles de civiles.
Una vez expulsados, 2 años mas tarde en 1.975, el Viet Cong tomó Saigón en el sur de Vietnam, reunificando así el país.
Durante los próximos años, en Camboya, (país vecino), estuvieron al poder los Khmer Rojos con una salvaje dictadura que se cargó un tercio de la población del país; éstos también mataron civiles en Vietnam por lo que este último les atacó en 1.978 liberando así al país vecino de los Khmer Rojos; cosa que no le gustó nada a China, quien decidió atacar Vietnam en 1.979, terminando la guerra en ese mismo año.
Afortunadamente desde entonces no ha vuelto a ocurrir conflicto alguno, dejando crecer rápidamente a la fuerte población vietnamita.

Dejando aparte guerras; desde Hanoi llegamos a Hue, dividido en dos partes por el río “Perfume”. En el banco norte se encuentra la ciudadela imperial, donde vivieron 13 emperadores de la dinastía Nguyen. Dentro de la ciudadela esta el cercado imperial, y en el centro de la misma la Ciudad Purpura Prohibida, que al igual que la de Beijing estaba vetada a todo hombre que no fuese eunuco (castrado).



Dentro del recinto hay varias salas como la de la Armonía Suprema donde los emperadores eran coronados; el teatro real, templos, residencias privadas, estanques…lo mejor es que no está reconstruido en totalidad conservando un encanto especial del que carece la Ciudad Prohibida de Beijing.



En el interior de las murallas de la ciudadela, entre las casas de la gente, hay un par de lagos, el de Tinh Tam y el de Tang Tau, ambos con una isleta dentro; el último tiene una pagoda budista en la isla. Cerca de él vimos una mujer fabricando varillas de incienso manualmente: con una gran masa a un lado, sacaba un fina tira de ello y lo enroscaba junto a la varilla de madera en un proceso rapidísimo.



Fuera de este lugar, que en realidad es bastante turístico, paseamos por barrios donde se ve la autentica vida local, de estrechas calles concurridas, puestos de comida más económicos y viejos templos olvidados.



Algo curioso en Vietnam es el uso de mascarillas, sobre todo en las chicas jóvenes; según ellas es para protegerse de la contaminación, (aunque Hue es pequeño y con poca polución), o para protegerse de los rayos del sol y así no ponerse morenas; algo que tanto se cuida en otros muchos países asiáticos.


Alojarse con gente de Couchsurfing no es fácil en Vietnam, así que decidimos encontrarnos con alguien, y la última noche conocimos a Thom Thai, una chica universitaria que nos llevó a probar cosas diferentes de la amplia cocina que tiene Hue.
Dicen que la variedad alimenticia es debido a un exigente emperador al que cada día 50 cocineros le preparaban 50 platos diferentes de comida y que a su vez eran servidos por 50 camareros, para elegir el que más era de su gusto…
Thom Thai y su amiga Phuong nos hablaron de la vida de la nueva generación en Vietnam, quienes están “tomando” muchas costumbres occidentales; algo que nos dimos cuenta es cómo tratan de evitar hablar sobre temas relacionados con las guerras pasadas; parece ser que se ha hecho un punto y aparte, y sin ningún tipo de rencor, ellas y el pueblo vietnamita acoge cálidamente a los extranjeros del país que sea independientemente si estuvo involucrado en salvajes actos contra su país.

Curiosamente desde Hue hay autobuses turísticos que te recogen en la puerta del hotel, y cuestan lo mismo que el bus local, además con la ventaja que paran por el camino entre ambas ciudades para visitar por ejemplo la playa de Lang Co, la cual se forma tierra adentro (como una especie de lago) y está llena de rústicas barcas de pescadores. Tras pasar el largo túnel de 6.280 metros que evita las altas montañas que mueren en la costa, llegamos a Danang, lugar de los primeros desembarcos de las tropas americanas. A lo largo de Danang y toda la línea costera hasta Hoi An, se extiende la Playa de China, lugar conocido por ser en el pasado la base y el centro de diversión de las tropas americanas.

Hoi An es bonito pero excesivamente turístico, con altos precios de hoteles y difícil conseguir cosas al precio local en los mercados; el centro histórico es tranquilo con una arquitectura especial, mixto de las diferentes culturas que atracaron en este puerto tan importante en el siglo XVII.



Caminamos 5km hasta la línea costera, a la Playa de Cua Dai, que en realidad forma parte de la Playa de China. En el camino vimos la vida de los locales como los motoristas que a veces van tan excesivamente cargados de cosas, o los estudiantes que salen del colegio con sus límpidas ropas, especialmente las chicas que llevan pulcros vestidos blancos.



La playa es larguísima y bonita, muy tropical con las palmeras y cocoteros, nuevamente observamos los cocos “de beber” rodando por todas partes y los vendedores que nos los ofrecen con pajitas.


28 octubre 2009

HANOI

La ausencia de horarios de autobuses, y la necesidad de regateo, nos obligaron a darnos un buen madrugón para marchar de Sapa y llegar a tiempo a Lao Cai para tomar el tren de mañana a la capital vietnamita, Hanoi.
Es un largo trayecto de 11 horas en las que viajamos de día para disfrutar del bello paisaje y también para hacerlo económico, pues un asiento duro hasta Hanoi son 88.000 Dong, poco mas de 3 Euros; de todas formas no pudimos disfrutar mucho de las vistas por el mal tiempo que no nos quitamos de encima.

Los trenes vietnamitas cambian mucho de nuevo respecto al país vecino, ahora los asientos duros son de madera, soportables, pero tantas horas es bastante incomodo; pero lo bonito es volver a ver vida en el tren, por donde pasan vendedores de comida, de té, café… y una nueva profesión para la lista: un hombre que lleva una gran pipa de bambú (típica vietnamita) y tabaco, y éste va ofreciendo fumar a la gente del tren, cada calada cuesta 2.000 Dong (0,07€). Una gran sorpresa fue cuando la simpática chica de enfrente nos compró un par de panojas cocidas; hacía mucho que no tenían esos gestos de hospitalidad con nosotros, sin duda el pueblo vietnamita nos está sorprendiendo…

Llegamos a Hanoi de noche, pero no importa, a partir de ahora ciudades como ésta de 3,5 millones de habitantes son como una “villa” (eso dicen los chinos de ciudades tan “pequeñas”) así que tranquilamente caminamos en busca de un hostal barato donde alojarnos.

Hanoi nos causa una buenísima impresión por el gran ambiente que tiene; el barrio viejo (en el centro de Hanoi) está completamente lleno de restaurantes económicos y de “garitos” improvisados en las aceras, esquinas, por todas partes, y con precios baratísimos. La comida más típica de Hanoi son los noodles de arroz, los cuales te sirven secos y pegajosos, y tú has de ir añadiéndolos a un cuenco con una sopa para ablandarlos y comerlos con verduras, esto puede costar entre 0,18 y 0,36 Euros. Por otros 0,18€ puedes comer un rollito vietnamita que están deliciosos.
A esto se le puede añadir la “Bia Hoi” de la cual ya hablamos en Sapa, sólo que aquí realmente hemos encontrado la cerveza más barata del mundo: 9 céntimos de Euro la caña… Y así es todo el barrio viejo de Hanoi, lleno de gente sentada en las pequeñas mesas y diminutas sillas de plástico; hablando, bebiendo y disfrutando.


La calle donde nos alojamos es una de las más animadas; es muy estrecha y en la mañana se llena de vendedores de verduras, carne, frutas, pescado…y cosas tan insólitas como gusanos de seda para comer, los cuales son “desencapullados” minuciosamente por las chicas. Y a parte, la incesable circulación de bicis y motos.



El barrio viejo es un movimiento incesante, dominado por los gorros cónicos vietnamitas que llevan generalmente las mujeres, quienes van y vienen cargadas con la caña de bambú y dos cestos en cada extremo para equilibrar el peso; muchas incluso llevan así su tienda entera de ropa, o su restaurante de noodle y rollitos, pudiéndolo cambiar durante el día dependiendo de dónde puedan conseguir más clientes.
Otras chicas, han inventado un nuevo sistema de beneficios; aguardan a la espera de un extranjero, y a éste, sin haber tenido tiempo de reacción, le colocan la vara de bambú con los cestos para que se haga una foto; esto es gratis como dicen ellas, pero la propina que sigue a la foto es gratamente bienvenida.



En el mismo centro está el lago Hoan Kiem, donde la leyenda dice que habita una tortuga dorada gigante. Esta tortuga devolvió a las divinidades una espada que el Emperador Ly Thai recibió del Cielo en el siglo XV, para expulsar a los chinos de Vietnam. En el lago hay un monumento dicha tortuga y un templo.



El templo de la Literatura es el más conocido en Hanoi, un templo dedicado a Confucio, que posteriormente fue una Universidad de mandarín, exactamente igual que el templo Confuciano visitado en Beijing. Este también tiene las escrituras en piedras sostenidas por grandes tortugas de piedra.



Aunque abunde la religión budista, taoísta y un mixto entre estas dos y el confucionismo, llamado Tam Giao; Vietnam es el segundo país del Sudeste Asiático con mayor número de cristianos (el primero Filipinas); y se hace notar con multitud de iglesias construidas en la época de la colonia francesa, o la Catedral de San Joseph.


El santuario sagrado para los vietnamitas es el mausoleo de Ho Chi Minh, ubicado en el gran complejo de su mismo nombre junto al museo, la pagoda de un pilar y una de sus antiguas residencias. En el mausoleo se halla el cuerpo del líder momificado, contrariamente a sus deseos de haber sido incinerado. Ho Chi Minh fue uno de los hombres que formó el partido comunista y que unificó definitivamente Vietnam en 1.975 tras muchos años de guerras; su imagen se encuentra en muchos lugares, incluso en los billetes de Dong Vietnamitas.



Lo que domina el trafico de Hanoi son los vehículos de dos ruedas, todo está lleno de motocicletas y bicis; de nuevo comenzamos a ver locuras como 4 o 5 personas en una moto, 3 en una bici, gente cargada de cajas delante y detrás de la moto donde el conductor no se puede ni mover; incluso hemos llegado a ver una moto con 5 grandes puercos muertos; lástima que la cámara no estaba a mano… El tema del cableado eléctrico también debe mencionarse pues llega a límites tan caóticos como en la misma India, o más.


Pero no todo es movimiento en Hanoi; nunca lo habíamos contado, pero al igual que en muchos países asiáticos, en Vietnam la gente se lo toma todo con mucha tranquilidad, y si hay ganas de dormir esté donde se esté, se duerme…