27 septiembre 2008

MADHYA PRADESH

En ocasiones los trenes, las estaciones y los billetes… son un autentico quebradero de cabeza. Puesto que aquí el autostop sería muy complicado, estamos limitados a tomar medios de transporte; el tren es lo mejor, ya que se puede dormir en él; pero va tan lleno siempre que se debe reservar el billete con antelación, cosa que no nos gusta, ya que supone hacer planes exactos. Antes de dejar Kota compramos billetes para los próximos 5 días, (nuestra vuelta a Delhi y salida) todo estaba completo ya, por lo que entramos en una lista de espera a ver si podemos ir o no.

Esta vez en la estación encontramos una nueva, útil e interesante profesión; “Cremallero” Un hombre con una gran ristra cremalleras, se pasea por los andenes en busca de trabajo para arreglar alguna cremallera de las maletas, o coser alguna mochila rota.

Nuestro tren llegó puntual, pero de noche a la santa ciudad de Ujjain; cogimos un hotelillo de los baratos sin cristales en las ventanas; al principio no se le da importancia pero cuando llega la noche y uno no puede dormir por el ruido del intenso tráfico y estridentes bocinas de camiones y autobuses, se da cuenta del error cometido…

Ujjain, en el estado de Madhya Pradesh, forma parte de una de las 7 ciudades santas de la India en el mundo del hinduismo. Existe una celebración importantísima cada 12 años llamada Kumbh Mela, donde millones de personas acuden para bañarse en el sagrado río Shipra; mucha suerte sería coincidir, y por supuesto no coincidió con nosotros, la próxima será en el año 2016.

Básicamente lo que se ve en ésta ciudad son templos y la devoción de la gente por una religión tan complicada de entender para nosotros.

El templo de Mahakaleshwar está dedicado al dios Shiva y en la parte exterior tiene una especie de “nacimiento navideño” pero configuras de sus dioses; el templo consiste en una gruta artificial en la que uno se siente como en un parque de atracciones; en dicha gruta hay figuras de gurús meditando, vacas, monos…luego se pasa a otra gruta interior en forma de U, en la que los dioses son expuestos en vitrinas, pero son dioses con movimiento, que representan pasajes importantes de la historia de Krisna, Hanuman, Shiva…

Otro templo es el de Harsiddhi, en el que destacan dos torres grasientas frente al templo; en estas torres la gente escala y coloca aceites o grasa, otros tiran flores contra las torres y por la grasa quedan pegadas bajando lentamente, luego las vuelven a recoger y las guardan. Por lo visto estas torres se iluminan en ciertas épocas del año con velas que coloca la gente en cada soporte saliente de la torre; claro que tampoco fue en esta ocasión.

El templo tiene una imagen de la diosa Annapurna, y otras de Ganesh completamente pintado con tierras rojas.

A parte de templos, en Ujjain se haya unos de los importantes observatorios astronómicos que hay en India. Con rudimentarios aparatos y extrañas construcciones median la situación de los planetas y otros datos; Ujjain además está situado en un lugar clave para este tipo de mediciones, ya que la línea del trópico de Cáncer pasa casi por encima de la ciudad.

Los ghat están enteramente relacionados con la religión hindú; los ghat son escalinatas que dan al río donde la gente se baña, purifica, reza…

En una ciudad santa como Ujjain no puede faltar; nos acercamos al más grande de ellos, el Ram Ghat donde la gente se reúne al atardecer para hacer sus rituales.

Muchos simplemente se bañan y se enjabonan bien; otros, con el cuerpo metido en el agua y las palmas de las manos mirando hacia la cara recitan sus rezos.

Vimos un interesante acto, que no pudimos saber el por qué, pero debía ser algún tipo de iniciación o paso a otra etapa; un chico con la cabeza afeitada excepto una coleta en el cogote, estaba sentado en el suelo mientras dos personas le pasaban incienso por delante recitando versos, tiraban flores y repetían lo mismo una y otra vez.

Aunque hemos notado un fuerte descenso de la extrema pobreza y vagabundos en las calles desde nuestro anterior viaje; las llegadas o salidas de las estaciones de tren son verdaderamente tristes, pues es ahí, alrededor de las estaciones, junto a las vías del tren, donde se agrupan los más pobres de los más pobres; en casas que construyen con madera y plásticos como tejado, usando neumáticos para que no se vuelen por el viento.

En Bhopal, la capital del estado, nos esperaba Vinod, un hombre de CS que nos recibió en su lugar de trabajo, el Banco de India; y donde nos aloja en la casa de huéspedes del mismo Banco.

Nos recibieron los ayudantes de Vinod y no supimos reaccionar en un principio pues la habitación que nos daban era de un hotel con mucha clase, además que todos los ayudantes estuvieron pendientes de nosotros para atendernos lo mejor posible y darnos cada día de desayunar y cenar.

El primer día Vinod nos llevó a casa a cenar con su mujer; los dos fueron muy amables con nosotros; entre las conversaciones que mantuvimos salió el tema del conocido sistema de castas en India; ellos aseguran que está desapareciendo poco a poco, y en ciudades la mayoría de la gente no lo tiene en cuenta; no así en villas y pueblos donde la casta es muy importante, algo que puede preguntarse al conocer a otra persona, y por supuesto las parejas de castas diferentes no se pueden casar entre sí.

Parecía que no querían tratar mucho el tema del desastre ocurrido en Bhopal en el año 1984, y no es de extrañar, pues es algo para olvidar. 40 toneladas de gas letal se escaparon de una fábrica norteamericana de pesticidas, envolviendo la ciudad por la noche. Nunca se supo exactamente cuanta gente murió porque muchos cuerpos se ocultaron, pero hasta fecha de hoy se cree que fallecieron 20.000 personas, aunque medio millón perdió la salud de por vida, transmitiendo enfermedades a las posteriores generaciones.

El principal motivo de venir a Bhopal está a 50km; las estupas de Sanchi. Las estupas budistas fueron construidas hace 23 siglos durante los tiempos en que el budismo reinaba en India, (más tarde fue absorbido por el hinduismo)

Todo alrededor de esta región hay numerosos vestigios de antiguos templos como las cuevas de Udaigiri, que para llegar a ellas alquilamos un par de rudimentarias bicicletas.

Durante el peligroso camino lleno de locos camiones y autobuses que nos pasaban rozando, los nativos nos observaban extrañados al vernos pedalear por las pequeñas villas. El lugar en sí es increíble, lleno de una densa vegetación y grandes ríos donde la gente y animales se bañan en los ghat.

Las cuevas de Udaigiri no es precisamente un lugar turístico; no existe tarifa de entrada ni nada; los cuidadores fueron muy majos y abrieron las cuevas aún sin derruir, para nosotros.

En la roca de la montaña están excavados éstos huecos en forma cúbica donde se hallan estatuas y figuras de los dioses; son como pequeños templos; en uno de ellos se encuentra el símbolo fálico de Shiva con la imagen de su mujer Parvati.

El tema de los trenes no terminó aún y finalmente nuestra lista de espera no bajó como se suponía y no tenemos plaza en el tren; Vinod nos ayudó durante toda la mañana para resolver el asunto buscando otros trenes disponibles.

Más tarde nos acompañó a ver la gran mezquita de Bhopal, una de las más grandes de India; nosotros fuimos en la mañana pero no pudimos entrar porque había cientos de personas ya que éste día es muy importante en el mundo del Islam al ser el último viernes del Ramadán.

Vinod y su mujer nos invitaron a otra exquisita cena antes de partir en un tren nocturno a Delhi donde nada más llegar fuimos a recoger nuestros nuevos pasaportes.

Parece que tras las pasadas bombas hay bastante pánico, sobre todo miedo a que atenten contra el gran negocio de la industria turística; por eso en la calle donde nos alojamos la otra vez, han colocado dos arcos de seguridad de detección de metales; pero vamos, que es totalmente absurdo pues por ellos pasan sólo los peatones; los rickshaw y coches entran tranquilamente a la calle; y para un terrorista tampoco implica mucho problema ya que puede acceder a la calle por otras cientos de callejuelas que dan a Paharganj, y que no están vigiladas

Es todo un teatrillo para que el turista piense que está a salvo en India; por ejemplo en dichos arcos pasó un montón de gente pero sólo nos cachearon a nosotros; o en las oficinas de venta de billetes de tren donde todo el mundo entraba con mochilas y bolsas, y de nuevo nos registran sólo a nosotros…

Antes de tomar el tren nocturno hacia Ahmedabad, para dejar definitivamente Delhi; nos encontramos con Jan y Alex!, de nuevo nos pusimos al dia con las experiencias de ambos y pasamos la tarde por nuestra ajetreada calle llena de mochileros; unos que vienen de viaje por un tiempo y otros que se han quedado atrapados en el tiempo...

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